Humberto Prado

Director del Observatorio Venezolano de Prisiones

Audio completo y transcripción de la entrevista realizada por Johanna Osorio Herrera

Nombre del entrevistado: Humberto Prado

Fecha de nacimiento: No aplica

Edad al momento de la entrevista: No aplica

Sexo: Masculino

Nivel de educación: Superior (Universitaria)

CiudadCaracas

MunicipioLibertador

EstadoDistrito Capital

Región: Capital

¿El entrevistado es víctima directa de algún incidente relatado?: No

Fecha o rango de fechas del incidente mencionado en la entrevista: No aplica

Temas de derechos humanos relacionados: Vida, Salud/Alimentación

Tipo de violencia (si aplica): Social

Agresor: No aplica

Consecuencias de los hechos relatados: No aplica

Transcripción

El derecho a la alimentación esta consagrado en la Constitución y, además, en lo que tiene que ver con los estandares internacionales, que habla sobre personas privadas de libertad, siempre ha estado consagrado el derecho a la alimentación. Lo que pasa es que no se han tenido personas con suficiente visión de que el pér cápita de alimentación de una persona siempre debe ser valorado según lo que vale la alimentación comúnmente en la ciudadanía. Porque hoy en día, por lo menos, el ministerio penitenciario, que tiene ya siete años, y que lamentablemente ha dejado mucho que desear, y no solamente por todos los servicios que tiene que brindar en las cárceles, sino por la situación que hay internamente con la población reclusa, donde vemos que el per capita que tiene de alimentación la población reclusa no sólo es demasiado bajo, es como inexistente, ante la realidad que nosotros que tenemos.

Si los presos tienen consagrado como un derecho la alimentación, este derecho consiste en un desayuno, un almuerzo y una cena. El desayuno, tanto el almuerzo como la cena, deben contener todos los valores que deben contener: las vitaminas, los lípidos, las grasas, las 2.600 calorías, más o menos, que deben contener para un ser humano, para un ser humano común y corriente, y hay establecimientos donde solamente se da una comida, que consiste en arroz con grano nada más, dan una sola al día, o dan dos veces al día. O de repente dan nada más un bollito con algún grano, pero en ningún momento lo distribuyen debidamente con refrescos o jugos, con todos los valores nutricionales, para una persona, no solamente que está privada de libertad, sino un ser humano, como tal.

Preguntas cómo está la situación en estos momentos, y yo te digo que es un caos. Ahora, si usted dice, y se pone de acuerdo con el ministerio penitenciario, y le dice que quiere hacer una visita para corroborar la información, ese día distribuyen la mejor comida para la población reclusa. Así ha quedado demostrado, y no sólo porque yo te lo digo, son los propios familiares los que se lo dicen a uno, y los propios internos cuando salen de cumplir alguna condena, cuando salen de la detención a la que han sido sometidos, vienen y te echan todo el cuento, de lo que comieron diariamente, de lo que les dan, que no les dejan pasar la alimentación. Los familiares muchas veces son los que tienen que llevar la alimentación, y no siempre se las pasan de inmediato, sino que la pasan cuando la comida está descompuesta.

Yo te diría, en conclusión, primero, que se vulnera el derecho a la alimentación descaradamente. Segundo, no hay quien inspeccione la actuación del ministerio penitenciario: primero, porque tanto a la Defensoría del Pueblo como al Ministerio Público, les prohíben la entrada. No es que ellos como autoridades pueden entrar cuando ellos quieran, sino que tienen que ser autorizados; segundo, no existe en el país una institución que ingrese por su autoridad para ver que es lo que están comiendo. Ni siquiera los diputados, ni la comisión de asuntos penitenciarios de la asamblea nacional puede ingresar a una cárcel. Entonces, quién puede supervisar lo que se le autoriza al ministerio penitenciario, que es aprobado por la asamblea en plenaria, para que los reclusos puedan tener desayuno, almuerzo y cena. Es una cuestión de que, cuando incluso, tú examinas el presupuesto, ves que lo solicitan para, por lo menos, 180 mil presos, y en la actualidad lo que hay son como unos 59 mil presos en cárceles, ahí no me estoy metiendo con calabozos policiales, sino con cárceles. Entonces tú dices: bueno, para qué estas personas piden tanto presupuesto, si lo que tienen es menos de la mitad de todo el presupuesto, aprobado por la asamblea nacional. Que no es nada, como te lo dije, creo estaba por el orden de los 11,5 bolívares diarios. Ahora, si de repente aprueban créditos adicionales, eso no lo justifican en cuenta. No sabemos pues. Eso debe ser transparente, pero no lo muestran.

Yo te diría que es un caos, un caos totalmente, porque si hay hambre afuera, para el ciudadano común y corriente, imagínate para el preso. Para el preso, lo que se le pueda dar. Y, además de ello, la mala administración en materia carcelaria, que si no tienen suficiente medicina para atender a las personas con tuberculosis, para atender a las personas con VIH, para atender a las personas que tiene fiebre, dolor de cabeza, que se les pega cualquier cosa, menos tienen para la alimentación debida. ¿Qué la debieran tener? Sí, la deben tener, porque al Estado se le aprueba anualmente una partida para la alimentación. Entonces, la pregunta es de cuánto dinero estamos hablando, de cuánto se les esta aprobando en créditos adicionales, y son respuestas que debe dar el propio ministerio penitenciario, porque ellos son quienes manejan su presupuesto. Ellos ni siquiera cuando presentan cuentas, las presentan a la Asamblea, sino que las presentan ante la Asamblea Constituyente, y eso no tiene ninguna responsabilidad, en cuanto a libros, en cuanto a supervisiones. Sino, simplemente es como, tú sabes… yo digo que la Constituyente es como una Alcaldía Mayor cualquiera. El gobierno perdió la Alcaldía Mayor y creó el Gobierno de Distrito Capital, y listo, ahí se quedaron, porque son así. Así es, lamentablemente, este sistema que tenemos en nosotros en los actuales momentos. Eso es en cuanto al tema puntual que me estás preguntando, de la alimentación. Para mí es un caos, un caos total.

De cárceles que he podido ver en el mundo, yo conozco cárceles en América desde Canadá hasta la Patagonia, te conozco 19 cárceles en Europa, y en ninguna he visto la irresponsabilidad que hay en nuestro país, que tú no ves los números, que tienen que ser transparente. Incluso, yo te invitaría, a que te metieras en la página del instituto nacional de presupuestos, para que ahí veas lo que se le ha aprobado al ministerio penitenciario en materia de alimentación, y ese presupuesto lo divides entre el número de presos que hay actual, no en el número de presos que ellos ponen, para que saques la verdadera cuenta y digas: bueno… no se puede considerar, porque el precio de un café en la calle es más caro que el presupuesto de alimentación de un preso.

¿La situación siempre ha sido así, o partir de un año específico empezó el declive?

Las cárceles siempre han estado mal, lo que pasa es que hoy día están peor, desde que yo conozco las cárceles. Anteriormente existía una administración centralizada en el Ministerio de Justicia, a través de la dirección de prisiones, pero cada director de cárcel manejaba su presupuesto. Hoy en día no es así, hoy en día eso lo centralizaron, y esa centralización es la que le dice a los directores de las cárceles qué es lo que van a comer los presos. Desde 1830, por lo menos, cuando José Antonio Páez, las cárceles siempre han estado centralizadas y la centralización siempre ha sido un fracaso. En la constitución de 1999 se pudo meter la figura la descentralización, para que quedara a cargo de los gobiernos regionales, los municipales, y hasta el momento no han descentralizado ni una cárcel.

¿Por qué nosotros decimos que hay que descentralizar, por lo menos en el tema de alimentación? Primero, porque se debe sincerar lo que cuesta realmente la alimentación de un preso, no sólo por lo que debe contener, sino también por el valor en dinero, por lo que debe costar. En Europa son 59 euros lo que tiene que ver con el gasto del preso; en Estados Unidos son 34 dólares; en Colombia son 20 dólares. En nuestro país yo no sé a cuánto llega en dólares, porque eso se perdió ya de vista, no sabemos ya en cuanto se deba calcular. Pero, lamentablemente, la alimentación es básica, no solamente para lo que tiene que ver con el mantenimiento, sino con lo que tiene que ver con el buen trato, el trato justo, y que a las personas se les garantice su salud.

¿El observatorio tiene cifras sobre desnutrición en cárceles? ¿Esta cifra ha aumentado? ¿Qué se hace cuando un preso es diagnosticado con desnutrición?

La mayoría de las veces lo que hacen es trasladarlos a un hospital, para que mueran en un hospital. Y se han registrado tanto de cárceles como de calabozos policiales.

¿Tienen alguna cifra?

Bueno, nosotros llevamos, anualmente, cifras, y ahorita estamos sacando las del primer semestre del año. Pero sí, siempre llevamos cifras.

¿Ha aumentado?

Siempre la cifra aumenta, no sólo por desnutrición, sino también por tuberculosis, que mueren dentro de las cárceles. Mueren, incluso, por sida. Si una persona tiene tuberculosis o desnutrición, y no le das la comida ni le das el tratamiento, muere. Es como si lo ayudaras a morir, porque le quitas el derecho a alimentarse.

Entrevistadora: Johanna Osorio Herrera

Fecha de la entrevista: 3/09/2018

Lugar de la entrevista: Sede del Observatorio Venezolano de Prisiones

Cantidad de audios: 1

Duración de la(s) grabación(es): 00:13:15

Material relacionado: pódcast Murió de hambre y de olvido, de Johanna Osorio 

Yo te diría, en conclusión, primero, que se vulnera el derecho a la alimentación descaradamente. Segundo, no hay quien inspeccione la actuación del ministerio penitenciario

Humberto Prado

Director del Observatorio Venezolano de Prisiones

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share
Translate »