Carlos Nieto Palma

Director de la organización Una Ventana a la Libertad

Audio completo y transcripción de la entrevista realizada por Johanna Osorio Herrera

Nombre del entrevistado:  Carlos Nieto Palma  

Fecha de nacimiento: No informa

Edad al momento de la entrevista: No aplica

Sexo: Masculino

Nivel de educación: Postgrado

CiudadCaracas

MunicipioLibertador

EstadoDistrito Capital

Región: Capital

¿El entrevistado es víctima directa de algún incidente relatado?: No

Fecha o rango de fechas del incidente mencionado en la entrevista: No aplica

Temas de derechos humanos relacionados: Vida, Salud/Alimentación

Tipo de violencia (si aplica): Social

Agresor: No aplica

Consecuencias de los hechos relatados: No aplica

Transcripción

¿En qué se diferencian, en cuánto a condiciones y presupuesto, las prisiones de los calabozos? ¿Por qué en los calabozos, en este momento, es más delicada la crisis de alimentación que en las cárceles?

La situación que se presenta es que los calabozos policiales son lugares transitorios, donde las persona deberían estar por un lapso no mayor de 48 horas. Por eso se les llama centros de detención preventiva, nada más que 48 horas es el lapso que deberían estar las personas, y se han convertido, últimamente, en cárceles tradicionales, cárceles donde viven de la misma manera que en las otras cárceles que sí están hechas para tiempos mayores de estadía.

El problema de la alimentación en los calabozos es, indudablemente, mucho más grave del que puede haber en las cárceles, porque, si bien es cierto que en las cárceles hay un presupuesto bajo, pequeño, al menos existe un presupuesto para comida, existe un comedor, existe quien haga la comida. En los calabozos policiales no hay un presupuesto para comida. Si no tienes un familiar que te lleve la comida, es tan sencillo como que no comes. Los casos de desnutrición son terribles, y esto unido a enfermedades que, por la misma desnutrición, se te van desarrollando.

En los informes que ha hecho Una Ventana a la Libertad, el reporte del primer semestre de 2018, y en el reporte de 2017, hay reportes de personas de fallecidas por desnutrición. Personas que se mueren por hambre. No hay otra razón de muerte, sino que se mueren por hambre. Tan sencillo como eso. La situación de los alimentos que hay en estos lugares es mucho peor que la que puede haber en otro lugar, en cualquier otro recinto carcelario.

Nosotros tenemos ahorita en Venezuela una especie de dos sistemas penitenciarios: uno que funciona en los calabozos policiales, y otro que funciona en las cárceles tradicionales que todos conocemos. Pero, que, lamentablemente, el Ministerio para el Servicio Penitenciario, que es el ente encargado de velar por los Derechos Humanos de las personas privadas de libertad, independientemente del lugar donde estén, no lo hacen. Ellos dicen que las personas que están en los calabozos no son responsabilidad de ellos, y, bueno, los dejan morir.

Los policías no tienen responsabilidad, sino, de custodiar la ley. Primero, no tienen preparación académica para cuidar a personas privadas de libertad; segundo, son espacios destinados para estar de forma transitoria, 48 horas y listo. El problema de la comida nunca fue un problema, realmente, en estos lugares, porque eran, o deberían ser, lapsos muy breves los que las personas estén ahí. Ahora, la situación ha cambiado, y tenemos reportes verdaderamente graves, graves. La situación que se está viviendo en los calabozos policiales, respecto a la desnutrición, es alarmante. Son verdaderamente alarmantes. Yo diría que, tal vez, el problema más grave que se vive en los calabozos policiales, además del hacinamiento, y de enfermedades como la tuberculosis, escabiosis, enfermedades de los ojos, de la piel, y de otra cantidad de cosas, yo ubicaría como el más grave el de la falta de alimentación para los reclusos.

En la historia penitenciaria de Venezuela, que yo creo conocer bastante, nunca habíamos reportado casos de personas que mueren dentro de las cárceles por hambre. Ahora sí. Los calabozos son cárceles más pequeñas, pero cárceles al fin. Los presos iguales a los que están en otro lugar.

Hay un caso reciente de un recluso en la cárcel de Vista Hermosa, que nosotros, Una Ventana a la Libertad, y nuestra investigadora en el estado Bolívar Pableysa Ostos, le tomó la información, que comía ratas dentro de la cárcel. Se intoxicó por eso, se enfermó y lo tuvieron que trasladar de emergencia al hospital. Venía comiendo ratas desde hace mucho tiempo. No era algo nuevo. Después fue trasladado a la cárcel de La Pica, en Maturín, y falleció estando ahí, poco tiempo después. Fue recientemente, hace dos o tres meses.

¿En qué momento comienza a profundizarse esta situación?

Desde que los calabozos policiales comenzaron a convertirse en pequeñas cárceles. Creo que ahí comenzó el problema de la alimentación, que ha ido agudizándose más. Como te decía, en las cárceles comunes hay presupuesto. Aunque sea muy poquito, hay. Los presos te hablan de lo que es la dieta china; que quiere decir que te dan arroz todo el tiempo, al menos. Pero te dan arroz. En cambio, en los calabozos policiales no te dan nada porque no hay presupuesto.

La situación país, que la vivimos todos los venezolanos, que nos cuesta conseguir alimentos, es peor para el preso, que no puede salir a buscarlos. El que está libre tiene la opción de meterse en la basura y ver qué consigue en la basura. El que está preso no tiene basura para abrir y ver qué consigue. Entonces, la cosa se hace mucho más difícil. En ese sentido, yo creo que en la misma medida en que el país ha ido deteriorándose, se han venido deteriorando las cárceles, y el sistema de alimentación, de desnutrición, sobre todo, tanto en las cárceles como en los calabozos policiales.

¿Hay alguna fecha estimada, en la cual comenzó a profundizar la crisis?

El problema en los calabozos policiales comienza, precisamente, con la creación del ministerio para el servicio penitenciario. La ministra para el servicio penitenciario, Iris Varela, prohibió el ingreso de nuevos reclusos a los recintos carcelarios si ellos no lo autorizaban, y esto hizo que colapsaran los calabozos policiales del país. Te estoy hablando de que tenemos una población en cárceles comunes y corrientes de 57 mil presos, más o menos, es la cifra nuestra, y en calabozos policiales de 45 mil. Estamos hablando de una población actual en Venezuela, de personas privadas de libertad, de presos, que ronda por el orden de unas 100 mil o 105 mil personas. Una cifra verdaderamente grande, y a los cuales no se les da ningún tipo de atención. En Venezuela, reitero, nunca habíamos manejado casos de presos fallecidos por no comer, por hambre.

En cuanto a los calabozos, ¿cuánto es el tiempo que debería estar un preso en calabozo, y cuál es el tiempo real que pasa un preso venezolano?

Mira, 48 horas es el tiempo que ha sido establecido. El policía te detiene, y dentro de las 48 horas debe presentarte ante un tribunal, y el juez del tribunal decide si tú, o quedas libre, o te dan una medida sustitutiva, o quedas preso. Si quedas preso, ese mismo tribunal ordena el traslado a un recinto carcelario. A raíz de esta decisión del Ministerio para el Servicio Penitenciario, de que no recibían a nadie, los mandara quien los mandara, los policías se han tenido que quedar con los presos. Sólo quedan dos alternativas: soltarlos, y creo que estamos teniendo también graves problemas a ese nivel, tenemos ahora a policías cuidando presos, cuando la función de los policías es cuidar a la gente en la calle. Tal vez 30% de los policías en Venezuela están ahorita empleados dentro de su comandancia o destacamento para cuidar a los presos que están ahí, en vez de estar en la calle cuidando a los ciudadanos. Porque, aparte de eso, no tienen condiciones, no fueron formados para eso. Es una situación verdaderamente grave la que se está viviendo ahorita en el sistema penitenciario venezolano.

¿Cuánto es el tiempo aproximado que pasa un preso venezolano en un calabozo?

Puede pasar años, hasta que el Ministerio para el Servicio Penitenciario lo decida. Y el ministerio nunca lo decide. Antes, hace 7, 10 o 20 años, podía haber algún problema, sobre todo en calabozos del CICPC. El que está en Caracas, en El Rosal, que es de capturas, a veces colapsaba porque no había traslados, efectivamente; pero, no en todos lados, como lo vemos ahorita. Ahora, en cualquier lugar que tu veas en Venezuela, donde haya un comando policial, así sea muy chiquito, puedes tener la seguridad de que dentro de ese lugar hay personas que están presas. Nosotros hemos ubicado comandos policiales que existen en centros comerciales, que existen al lado de guarderías, una gama enorme. Te repito, por lo menos 500 espacios en toda Venezuela hay, donde hay personas que están privadas de libertad.

De acuerdo con los estudios de su organización, y de acuerdo con el alcance nacional que tienen, ¿qué región del país se ve más afectada por la crisis alimentaria en las cárceles y otros problemas?

Estamos trabajando ahorita en 12 estados del país, en las principales ciudades. Creo que Caracas, Miranda y Zulia tienen graves problemas en este sentido. Sobre todo, Zulia, porque no tiene cárceles. La cárcel de Sabaneta la cerraron ya hace varios años, y no abrieron otra cárcel en el Zulia. En el estado Nueva Esparta, que también monitoreamos, tampoco hay cárceles. La cárcel de San Antonio, a raíz de la muerte de “El Conejo”, la cerraron, y tampoco la volvieron a abrir. Entonces, todos los presos están en calabozos policiales, o son trasladados a lugares remotos, donde al familiar, por lo menos, al del estado Nueva Esparta, que es una isla, le mandas al preso, al que podía llevarle comida la mamá si estaba en un calabozo cerca, lo trasladas a El Dorado, en el estado Bolívar, la mamá no podrá ir tan lejos.

Es igual a donde te trasladen. Hoy en día la situación que se está viviendo con los privados de libertad es realmente terrible.

¿Existen soluciones? ¿Qué recomienda su organización?

Soluciones siempre hay. La Constitución, en su artículo 272, establece cómo debería ser el sistema penitenciario en Venezuela, con cárceles descentralizadas, a cargo de las gobernaciones de Estado, dirigidas por penitenciaristas profesionales con credenciales académicas universitarias. Pudiera haber nuevas modalidades de privatización. Yo creo que la emergencia ahorita amerita construir nuevos recintos carcelarios, y es algo en lo que no ha cumplido el Ministerio para el Servicio Penitenciario, que es el encargado de velar por los Derechos Humanos de las personas privadas de libertad. Aquí, Iris Varela, cuando se creó el ministerio, prometió construir 24 recintos carcelarios, para personas procesadas, uno en cada estado del país, e hizo sólo uno. Tenemos estados como Vargas, que no tiene cárcel; Caracas, que después que cerraron La Planta la volvieron a abrir, porque no tienen espacio donde tener a los presos. Nueva Esparta no tiene cárcel. Cojedes no tiene cárcel. Hay varios estados del país que no tienen cárcel y hay situaciones verdaderamente graves.

¿Es el ministerio de asuntos penitenciarios el responsable de esta situación?

Exclusivamente el ministerio de asuntos penitenciarios. Aquí no podemos responsabilizar a nadie más de esta situación, sino sólo a ellos, porque eso lo dice el Código Orgánico Penitenciario y lo dice el Decreto de creación del ministerio para el servicio penitenciario, que a ellos les corresponde velar por los Derechos Humanos de las personas que están privadas de libertad, sean procesadas o condenadas, en Venezuela. Así que no podemos responsabilizar a nadie más de esto.

Entrevistadora: Johanna Osorio Herrera

Fecha de la entrevista: 4/09/2018

Lugar de la entrevista: Foro sobre informe 2018 de Una Ventana a la Libertad

Cantidad de audios: 1

Duración de la(s) grabación(es): 00:16:48

Material relacionado: pódcast Murió de hambre y de olvido, de Johanna Osorio 

En la historia penitenciaria de Venezuela, que yo creo conocer bastante, nunca habíamos reportado casos de personas que mueren dentro de las cárceles por hambre. Ahora sí.

Carlos Nieto Palma

Director de la organización Una Ventana a la Libertad

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