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Reynaldo Gómez, dirigente social y político de la parroquia Caraballeda | VOYZES

Reynaldo Gómez, dirigente social y político de la parroquia Caraballeda

Descripción

Reynaldo Gómez

Dirigente social y político de la parroquia Caraballeda. Es Coordinador de la Red Joven de Vargas y dirige una ONG llamada Movivargas. En 2017 fue víctima de una detención arbitraria

Audio completo y transcripción de la entrevista realizada por Nadeska Noriega

Nombre del entrevistado: Reynaldo Gómez

Fecha de nacimiento: 15/08/1994

Edad al momento de la entrevista: 24

Género: Masculino

Nivel de educación: Superior (Instituto)

Ciudad:Caraballeda

Municipio: Vargas

Estado: Vargas

Región: Capital

¿El entrevistado es víctima directa de algún incidente relatado?: 

Fecha o rango de fechas del incidente mencionado en la entrevista: 04/07/2017

Temas de derechos humanos relacionados: Participación política

Tipo de violencia (si aplica): Psicológica, privaciones o desatención, política

Agresor: Organismo policial

Consecuencias de los hechos relatados: Salud mental y conductual

Transcripción

¿Recuerdas el día de tu detención? O has preferido olvidarlo?

En los últimos meses he tratado de olvidarlo. Es la primera vez que voy a hablar de ello. No suelo recordarlo, para no pensar que puede volver a pasar.

¿Dónde estabas ese día? ¿Puedes relatarme los hechos?

Eso fue un día en que a nivel nacional se convocaron los llamado plantón, que es una forma de organizar a la gente para de forma voluntaria, estar en determinado lugar de manera pacífica. Exponiendo una reivindicación. Justamente ese día estábamos reclamando por la libertad de expresión. Había muchos jóvenes, personas mayores. A mí me tocó la responsabilidad de hablar por el megáfono. Estábamos en Caraballeda en el estado Vargas.

¿Cómo era el ambiente?

Había bastante tensión a nivel nacional. Habíamos pasado ya a un tema de organizar a la gente en las regiones. En ese momento asumimos, los líderes de base, la conducción de ciertos actos como ese, en este caso, una protesta pacífica.

Llegamos temprano, nos fuimos organizando esperamos que llegaran un mayor número de personas, pero ya cuando llegamos donde habíamos convocado había más de quince funcionarios de Seguridad Ciudadana, que son aquí la policía política que tiene la gobernación. Ya nosotros estábamos en paralelo con ellos. Comenzamos a dar discursos y hacer llamados a la reflexión.

En mi caso estaba haciendo un llamado a los uniformados a que se sumaran, a que no reprimieran o que por lo menos permitieran que se desarrollase la actividad, más de una hora.

Cuando asumiste el liderazgo en las protestas en Venezuela en 2017, ya contabas con participación en las del 2014…

Si en 2014 también apoyamos las protestas, pero en un plano distinto. En ese momento fueron protestas más reducidas y en otros planos. En el 2017 teníamos más experiencia, éramos más grandes, ya militaba en un partido político como Voluntad Popular y en ese caso éramos parte de una plataforma como lo era la Unidad y eso nos permitió estar en sintonía con otros actores y organizar este tipo de manifestaciones a nivel local.

¿Cuándo interviene la policía de Vargas?

Nosotros nos quitábamos de la vía y protestábamos sólo cuando cambiaba la luz del semáforo. Esto se volvió más complejo, cuando un grupo decidió tratar de dejar un mensaje en el asfalto con pintura blanca. Nosotros tratábamos de explicar las razones por las cuales eso podía hacerse, que no estábamos haciendo daño a nadie. La gente estaba permitiendo que se pintara al detener sus carros. Allí fue el primer enfrentamiento con la Policía de Vargas.

Ellos deciden disparar lacrimógenas, apuntan a unos con sus armas, enfrentan a uno de los manifestantes que decidió también preguntarle las razones por las cuales estaban pretendiendo disolver la manifestación pacífica, además. Y allí fue donde se tornó la situación más compleja y violenta, porque algunos los golpearon, algunos los persiguieron. En el caso mío un policía decidió detenerme, sin ninguna razón o justificación legal.

Yo quedé incluso frente a él, preguntándole las razones por las que tenía que llevarme y la respuesta fue es una orden, a ti te llevamos y nos vamos a llevar a los demás también y bueno allí empezó lo turbio de la detención.

Se acercan unos amigos, estaba Albany, estaba Francisco. Tratan de interceder. Ellos insisten en llevarme a la patrulla. Yo solo logro sacarme el teléfono, porque ya había escuchado que te quitaban el teléfono y se perdían, le quitaban el chip, etcétera, yo como pude me saqué el teléfono del bolsillo y les pedí que no dañaran el megáfono.

Logré quitarme también el megáfono y entregarlo y me subieron a la patrulla del Sebin, que es el cuerpo, ellos trabajan juntos, pero es un cuerpo de inteligencia venezolano que es el que se encarga de todo el proceso de persecución que actualmente se da en Venezuela

Recuerdas que pensabas al ser subido a la patrulla…

Creo que no. Era complicado. Estaba solo y desde la patrulla ver todo lo que estaba pasando afuera. Gente preguntando, para donde se lo llevaban y no respondía, gente todavía en el piso dándole golpes, a una odontóloga muy reconocida la golpearon, varios jóvenes tuvieron que salir corriendo, a otro lo detuvieron conmigo. Fue bastante confuso.

Por las condiciones del régimen, yo sabía que esto en cualquier momento podía pasar, porque aquí reclamar un derecho no es normal, sino que eres una amenaza.

No es lo mismo que pienses que te puede pasar, a que te veas dentro de una patrulla incomunicado, sin saber a dónde te van a llevar, aquí los canales institucionales no están claros, con las historias ya conocidas públicamente y las que no se saben también, todavía, de desapariciones, de torturas, de violaciones de los derechos humanos, evidentemente había una calma, pero por dentro había bastante temor.

¿Tuviste miedo?

Si. Bastante. Fue un rato amargo. Una situación muy obscura. Yo no sé cómo se sintieron los demás, pero en mi caso era un sentimiento de culpa y además un sentimiento de estar haciendo lo correcto.

El sentimiento de culpa era por tu familia…

Si. En el caso de mi familia yo soy el único que hace activismo político y eso evidentemente en la familia es como una carga diferente, es decir no es lo mismo ser un académico, no es lo mismo ser un comerciante, que evidentemente en Venezuela tiene cualquier riesgo, pero particularmente hacer política hoy en Venezuela creo que es uno de los crímenes que más se paga.

En Venezuela hoy hay una impunidad altísima. Excepto si se trata de temas políticos. La familia es la que más sufre, la que más paga.

Sin embargo la detención me hizo entender por qué había que seguir dando la lucha en Venezuela.

¿Les pidieron dejar de protestar?

Desde que nos detuvieron fue insistente. ¿Hasta cuándo van a seguir ustedes? ¿Hasta Cuándo? Eso ustedes no lo van a cambiar, eso ya está hecho, ustedes no van a poder hacer nada. No sabemos hasta cuando se van a quedar aquí.

Eso fue lo primero. Luego cuando estábamos detenidos a los cuatro nos pusieron juntos. Cuando estamos detenidos no se respetaron las normas. No hay un proceso legal estructurado, siempre es como una transacción. En el caso de nosotros intervino, ni siquiera un funcionario, intervino un mecánico, un mecánico muy reconocido en el estado y en la parroquia, a cambio de la promesa, era no denunciar, no hacer pública la detención arbitraria, no seguir en la calle. Fueron muy insistentes en esos puntos.

Yo preguntaba, yo voy a tener restricciones, limitaciones legales, es decir voy a presentarme voy a ir a un juicio, cuál es el proceso. No nosotros todavía no sabemos qué va a pasar con ustedes, estamos esperando una orden.

Cuando estábamos detenidos nos tomaron fotos, nos tomaron los datos, nos pidieron la cédula. Tres funcionarios distintos, parece que de tres cuerpos distintos, estaban vestidos de civil. Nos pedían los mismos datos y nos tomaban fotos, como para reportarle a cada uno de sus jefes inmediatos.

Mientras eso estaba pasando ya la familia estaba llegando, los activistas, al sitio donde nos tenían que es en una sede en Camurí Chico en Caraballeda, que fue construido con fines turísticos, pero que ahora usa la policía. Allí hay algunos de detenidos, pero nunca se establece un canal institucional real. Siempre fue esperar, esperar, esperar.

Por su trayectoria este mecánico tenía amigos en la policía estadal, tratando de intervenir lo logran dejar entrar al recinto para ver quiénes somos, cuántos éramos y él decide decir las razones por las que está allí.

Hacen una especie de reunión, nos empiezan a presionar más y él insistía en hablar por nosotros: No van a hacer más nada, ellos no van a meterse más en problemas, yo hablo por todos. Decide asumir que éramos todos los presos de él

Una de las exigencias de los policías era que pintáramos la calle y borráramos el escrito de la calle, que decía libertad, que estaba hecho de pintura blanca. Y hasta que no se entregara esa calle limpia, a nosotros no nos daban respuesta de que iba a pasar con nosotros. Tanto así que él se hizo responsable de pintar la calle, que ya nosotros habíamos dejado el mensaje de libertad en ese momento.

¿Qué fue lo más difícil?

Me esposaron con las manos hacia atrás, además me subieron, así me tuve que subir así a la patrulla. Las marcas me quedaron, digamos fueron las marcas físicas que más impacto han tenido en mi vida, por así decirlo, porque además la injusticia estaba manchando ese proceso. No fue un conflicto que yo generé, sino que además eran las esposas más injustas que le podían poner a alguien.

La detención generó en mí un shock, las secuelas, yo le tenía más miedo a las secuelas y yo creo que por eso duré tanto tiempo trabajando más que hablando de lo que me pasó, eso en un momento terminó siendo ocultando, ocultándolo.

La gente me veía diferente, osea eso sí me costó muchísimo, mientras yo quería ocultar eso de que había pasado y ya todo el mundo se había enterado. Me veían diferente, me veían raro, me sentía incómodo, me sentía en un momento molesto.

Expusieron mi vida de la peor manera porque yo creo que nadie busca la cárcel, incluso los que estamos luchando a diario por sus reivindicaciones. Nosotros esperamos respuestas, resultados, logros, tareas, no esperamos la cárcel”.

Que tenga uno que pasar por ella o la detención, o el simple hecho que no te expliquen las razones, que tengas que limitarte con el hecho de callarte algo, tranzar algo que es tuyo, que son tus valores, que son tus ideas y negociar tu silencio a cambio de no preocupar más a tu familia, regresar ese día porque habían cosas por hacer, a mí lo que más me preocupaba de estar preso, era que habían cosas por hacer.

¿Qué aprendizaje te dejó esta detención arbitraria?

“Que la lucha más importante de nuestra generación es vivir en libertad y democracia. Uno transforma ese miedo en más tareas, en más trabajo, en otros objetivos, en formar a la gente, en enseñar cuáles son sus derechos, en exigir de otra manera, en ser más creativos, en emprender en otras áreas. Las cosas malas de una u otra manera te hacen un mejor ciudadano, porque te enseñan que país quieres construir y yo quiero vivir con un país de oportunidades, de trabajo y de libertades.

Lejos de desistir en el trabajo político, ahora inicias un nuevo rol de empoderamiento ciudadano

Para mí eso ha sido una gran satisfacción ser parte hoy de un proyecto de esa índole porque también me ha permitido demostrar que hay muchísimo talento en el estado Vargas. Se trata de una fundación que tiene un proyecto que es Red Joven Venezuela y cuando me entreviste con el presidente de esta fundación me preguntó que estoy haciendo y le comento, yo siempre he estado cercano a la formación ciudadana y él: nosotros tenemos un proyecto y queremos que seas el coordinador. Red Joven se encarga de dar formación en resiliencia, en socio política y en democracia dentro de la socio - política y a mí me parece importante porque solo se dedica a la formación de jóvenes. Creemos que es una gran oportunidad de empoderar a otros jóvenes que hoy quieren hacer mucho más por el país, que quieren quedarse, que quieren construir, que quieren crecer.

Entrevistador: Nadeska Noriega

Fecha de la entrevista: 15/09/2018

Lugar de la entrevista: En un espacio público en la parroquia Urimare Estado Vargas

Cantidad de audios: 2

Duración de la(s) grabación(es): 30:33; 6:28

Material relacionadoVoces del desamparo

Me esposaron con las manos hacia atrás, además me subieron, así me tuve que subir así a la patrulla. Las marcas me quedaron, digamos fueron las marcas físicas que más impacto han tenido en mi vida

Reynaldo Gómez

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Información adicional

Agresor

Organismo policial

Duración

30 min – 1 hora

Género

Masculino

Nivel de educación

Superior

Tipo de entrevistado

Víctima

Fecha de la entrevista

20180915

Naturaleza de la violencia

Privaciones o desatención, Psicológica

Consecuencias de los hechos

Salud mental y conductual

Fecha del incidente (si aplica)

2017

Tipo de violencia según agente

Política

Edad

24

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