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Raúl Herrera, párroco de La Carucieña | VOYZES

Descripción

Raúl Herera

Párroco de La Carucieña, el sector donde estuvo preso Yorvi Escalona los últimos meses. Director del Centro por la Paz y los Derechos Humanos de la UCV.

Audio completo y transcripción de la entrevista realizada por Liz Gascón

Nombre del entrevistado: Raúl Herrera

Fecha de nacimiento: No informa

Edad al momento de la entrevista: No informa

Género: masculino

Nivel de educación: Superior (Universitaria)

CiudadBarquisimeto

MunicipioIribarren

Estado: Lara

RegiónCentroccidental

¿El entrevistado es víctima directa de algún incidente relatado?: No

Fecha o rango de fechas del incidente mencionado en la entrevista: 2018

Temas de derechos humanos relacionados: Vida, Salud/Alimentación

Tipo de violencia (si aplica): social, política, física, psicológica, privaciones o desatencion

Agresor: Organismo policial, sistema judicial y de salud

Consecuencias de los hechos relatados: Salud mental y conductual, Enfermedades crónicas

Transcripción

Padre Raúl Herrera. Párroco de La Carucieña. Director del Centro para la Paz y los Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela

Bueno, respecto a lo que significa el tema de específico de la salud en los centros penitenciarios, yo quisiera comenzar recordando que la salud, entre otras cosas en los centros penitenciarios, la atención médica es responsabilidad directa del Estado. O sea, el Estado tiene la obligación de garantizar la salud y la atención en caso de urgencias y en caso de no urgencias de todos los privados de libertad. Hay que recordar que las reglas mínimas de la ONU, conocidas como Reglas Mandela, de los números 24 al número 35 de los articulados, establecen justamente estas condiciones por parte del Estado. La obligación de que los reclusos gozarán de los mismos estándares de atención sanitaria que estén disponibles en la comunidad exterior y tendrán acceso gratuito a los servicios de salud, sin ningún tipo de discriminación, ni siquiera por razones jurídicas.

Por otro lado, también incluso hace referencia específica a los casos de tuberculosis y de VIH. Los servicios médicos se organizarán, en el numeral dos dice, del artículo 24, que “se organizarán en estrecha vinculación con la administración de servicios de salud general y de un modo tal que se logre continuidad exterior del tratamiento y la atención, incluso en lo que respecta a VIH, tuberculosis y otras enfermedades infecciosas”.

Y luego, el carácter urgente. O sea, no se trata de si me cae bien o mal, mal o no el recluso, si ha cometido tales o cuales delitos. No. Se trata de los derechos humanos de personas están privadas de libertad y esto es importante destacarlo porque muchas veces la ciudadanía, la misma gente de la sociedad, piensa que la gente es el lugar para acabar con los presos, que hay que tratarlos de lo peor, que no son seres humanos, que son desechos, que merecen castigos de todo tipo. Y hay que recordarle a la ciudadanía, que son seres humanos, que están privados de libertad. Que las cárceles no cumplen, las cárceles venezolanas no cumplen con ningún estándar interno ni externo. Número 72 de la Constitución nuestra, venezolana, pues también señala las responsabilidades del Estado en materia penitenciaria.

Hay que recordarle que los centros penitenciarios no son para maltratar ni para torturar, ni para hacer daño a las personas que, por lo que sea, cometieron un delito. Pagan, pagan la condena que tengan que pagar. Pero el drama de las cárceles venezolanas es que no cumplen con ninguna de las condiciones y, más bien se convierten en lugares, en el mejor de los casos, lugares de entrenamiento de personas que cuando logran salir, si salen vivas, van a continuar haciendo mucho daño fuera porque no aprendieron nada. Al contrario, profundizaron los males por los cuales fueron retenidos en las cárceles y sabemos muy bien que las cárceles funcionan como unos centros de entrenamiento donde hay todo tipo de negocios oscuros, donde hay digamos personas así llamadas pranes, donde hay una organización interna que, de alguna manera, pues, mantiene un estado interno, una a decir casi que un pranato, digamos así, donde funciona incluso con la anuencia de las autoridades penitenciarias. De modo que hay que recordarle eso a la ciudadanía, yo creo que los ciudadanos, es importante caer en la cuenta de que las personas que están en la cárcel son seres humanos, tienen una dignidad como cualquiera que esté fuera y que lamentablemente las cárceles venezolanas no cumplen con la función de rehabilitación para la posterior reinserción en la vida social de la ciudadanía.

Con respecto también al tema de la salud es importante recordar que, digamos, el contexto en el que se inscriben las cárceles venezolanas es el contexto de una salud pública que está en terapia intensiva. En estos días hay una cantidad de protestas por parte de las personas que trabajan en el campo de la salud: enfermeras, médicos. Aquí mismo en el estado Lara, hace poco murieron una cantidad de más de 11 niños, por una bacteria que en condiciones normales no tendría por qué haber muerte de niños, pero la degradación en materia de higiene ha llegado a tal nivel que esa bacteria, serratia marcescens, ha hecho que mueran cantidad de niños y eso ocurre porque no hay una disposición interna en aplicar una higiene adecuada. Bueno, imagínese usted lo que eso significa en el ambiente carcelario. No es posible que la gente crea el infierno que son las cárceles venezolanas, simplemente y sencillamente en materia de salud porque si vamos a otros campos es igualmente terrible: la alimentación, las condiciones del establecimiento penitenciario, el trato que le dan los custodios y las personas que cuidan las cárceles a los reclusos. Es decir, es un contexto en el que la muerte está a la orden del día.

Los familiares. Dígame usted lo que significa para los familiares de las personas que están privadas de libertad poder atender a sus familiares, por toda la humillación que tienen que pasar cuando van a ingresar a los centros penitenciarios, desde las requisas que son una expresión humillante y hasta sádica muchas veces, de la atención de los familiares que vienen con su comida o con alguna medicina a atender a los reclusos. A veces incluso los reclusos se amotinan porque no dejan, las autoridades no permiten que los familiares visiten o a los familiares no se les da la información real acerca del estado en que están los reclusos. Que un recluso, una persona de libertad, muera por falta de alimentación, por falta de salud, eso es responsabilidad directa del Estado, porque el Estado es responsable, según lo acabo de señalar siguiendo la normativa internacional de las reglas de Mandela en el número 24, que tiene la obligación de atender y velar por la salud de quienes están privados de libertad. De manera que en Venezuela eso no se cumple. Venezuela, lamentabilísimamente, hay que decir que está reprobada en materia de atención a los reclusos, del respeto a la dignidad humana y a los derechos humanos. Si fuera de las cárceles se violan sistemáticamente los derechos humanos, el derecho a la vida, principalmente, a la salud, la alimentación, el agua, la luz. ¿Dígame usted qué queda para los presos, para las cárceles venezolanas que son una vergüenza? Porque no es verdad que la humanización de las cárceles sea poniéndoles un uniforme a los presos y mandándolos a hacer orden cerrado y saludando a los líderes políticos de turno. Eso es una vergüenza, eso es una humillación. Yo me atrevería a decir que hasta una revictimización de los que ya son victimas de violaciones de derechos humanos, que ya están pagando una pena en el mejor de los casos, porque muchísimos de ellos a consecuencia del retardo procesal están pagando más que una pena. Entonces, el retardo procesal es un drama, la justicia en este país no es expedita, no es rápida, no es imparcial y esto genera que las cárceles colapsen. La ministra de Asuntos Penitenciarios, la ministra Varela, no crea que va a resolver los problemas trasladando a poblaciones penitenciarias de un centro a otro. Lo que hace es agravar todavía más el problema.

Los expertos en materia penitenciaria, como por ejemplo el doctor Humberto Prado, el doctor Carlos Nieto Palma, ellos han sistemáticamente señalado desde las instituciones que dirigen, tanto de Una Ventana por la Libertad como el Observatorio Venezolano de Prisiones, han señalado soluciones. No solamente se dedican a denunciar los casos graves de violaciones de derechos humanos, sino que hacen propuestas, hacen digamos, señalan la posibilidad, pero no hay oído en las autoridades gubernamentales para solucionar el problema de fondo de las cárceles. Yo me atrevería a decir que es un gran negocio. Las cárceles son un gran negocio desde el traslado a un lugar, desde poder hacer una llamada telefónica, desde poder ver el expediente, todo es una sola matraca de dinero, es un robo milmillonario, milmillonario. Los presos y los familiares de los presos en las cárceles tienen que pagar una cosa que llaman la vacuna, para protección, para gestionar su funcionamiento interno y esto genera unos niveles de corrupción absolutamente inusitados desde los directores, los custodios, desde las más altas esferas de las autoridades en materia penitenciaria y por supuesto, la organización interna que funciona en las cárceles venezolanas.

No hay derecho, y esto lo digo con fundamento en la Constitución y los estándares internacionales, no hay derecho que el Estado se lave las manos frente al drama de las cárceles venezolanas. No hay derecho que mueran venezolanos de hambre, mueran de mengua, mueran por enfermedades infecciosas cuando el Estado está en la obligación de garantizar, por ejemplo, en el caso de la tuberculosis, que hay varios casos de tuberculosis en las cárceles venezolanas, pero hay una opacidad en la información, El Estado está en la obligación, en los casos de enfermedades infecciosas, de aislar en unas condiciones de higiene adecuadas a las personas que tienen una enfermedad. Pero no aislarlas para que se mueran, no. Aislarlas para evitar el contagio, pero también aislarlas para que reciban la atención adecuada. ¿Qué pasa en las cárceles venezolanas? Que se aíslan, se ponen en los lugares donde en vez de mejorar, los ponen para que se mueran prácticamente.

Además, el caso por ejemplo de Yorvi, en La Carucieña, concretamente, pues, estando muriéndose prácticamente lo tenían esposado y cuando le dieron la posibilidad a los familiares de llevarlo al hospital, ya iba en condiciones de muerte. No tuvo posibilidad. Y eso tiene que ver también, fíjese usted, con la mentalidad que se maneja por parte de los custodios y las autoridades en los centros penitenciarios. Esa mentalidad no es una mentalidad académica, esa es una mentalidad vengativa, es una mentalidad punitiva, es una mentalidad de que en la cárcel se aprende es a palo y matando a la gente y dando lecciones. Esa mentalidad solo cambiará cuando cambie estructuralmente todo el sistema carcelario venezolano. No es simplemente quitar y poner sino, incluso la misma Constitución en el número de artículo 272 señala que el Estado garantizará un sistema penitenciario que asegure la rehabilitación del interno o interna y el respeto a sus derechos humanos. Bueno, nada de esto se cumple. Nada de esto se cumple, esto es el deber ser.

Los presos no le importan a nadie, solamente a sus familiares, ni siquiera a la sociedad. Y ahí hay un trabajo pedagógico y educativo muy importante que hacer en materia de derechos humanos de las personas que están privadas de libertad, que la sociedad sepa que, como ha dicho muy bien ese gran líder defensor de los derechos de los negros, Nelson Mandela, que luego fue presidente en Sudáfrica, que estuvo 27 años preso en una cárcel por razones racionales fundamentalmente, él dice que si usted quiere saber si las políticas de una sociedad funcionan, miren cómo están los más pobres que son los que están en las cárceles. Y yo creo que eso es una sentencia y una afirmación correcta. Es decir, las políticas al servicio de la sociedad, si los pobres, si los más pobres de los pobres están bien atendidos, usted puede tener la seguridad que eso es una política pública acertada.

A mí me parece que hace rato, hace unos cuantos años, en Venezuela el drama de las cárceles le ha explotado en la cara a los gobiernos. Tanto en los gobiernos de cuarta república, mal llamada cuarta república, como en los gobiernos de esta también quinta república. Y han cambiado ministros en materia de ministros de justicia, en materia penitenciaria. Eso no, no tiene digamos un interés real por cambiar lo que significa esa cantidad de ciudadanos que están pagando, más que la pena, están pagando un infierno y que no es verdad que quienes logran salir después de muchísimas gestiones y, por supuesto también el tema de pagos ilícitos y corrupción, donde logran salir, ¿a qué salen? No encuentran espacio en la sociedad. Eso no se justifica, pero uno comprende que, si usted a una persona privada de libertad no la atendió, no la enseñó, no le dio trabajo como muy bien señala, insisto, el artículo 272: “los establecimientos penitenciarios deben contar con espacios para el trabajo, el estudio, el deporte, la recreación. Si eso no existe y lo que existe es el malandraje y lo que existe es ver, pensar, maquinando, a ver cómo hacemos para hacerle daño al otro o cuidar mi espacio por parte de los reclusos y por parte de los funcionarios. Los funcionarios no son profesionales con credenciales académicas, universitarias. Entonces eso se reduce a una suerte de disputa de poder, tanto de quienes tienen la responsabilidad del centro penitenciario como quienes están dentro del centro penitenciario.

¿Qué hay de los calabozos policiales donde hay penados, procesados y nunca son trasladados a un centro penitenciario como tal?

Bueno, eso es otro drama porque se supone que los retenes policiales, los módulos policiales, son lugares de paso. Es decir, eso se ha convertido prácticamente en un centro penitenciario permanente, cosa que no tiene las condiciones para que un recluso esté allí. Además, se supone que debería haber unidades para traslado, debería haber una celeridad procesal que no existe y añádale usted el drama del colapso de las cárceles. Porque, por ejemplo, cárceles que estaban previstas para que hubiese 400 presos, tienen 8.000 presos.

La población reclusa, según el Observatorio Venezolano de Prisiones, en Venezuela es de 55.000 y estaba prevista para que fuera de 14.000, entonces hay una situación de hacinamiento.

¿Por qué ocurre que en los centros policiales del estado Lara, por ejemplo, por qué las comisarías, los centros de detención municipales, por qué ocurre que tengan 20, 14 o 10 en un espacio mínimo hacinados, tirados en colchonetas en el suelo, en un rinconcito donde tienen que hacer sus necesidades?, ¿por qué ocurre eso? Justamente por lo que decía hace unos instantes. No hay una política penitenciaria que esté dispuesta a solventar estructuralmente el problema del hacinamiento, el problema de una justicia que lo que hace es retrasar y retardar el tema procesal y, por lo tanto, van llegando cada vez más y hay una mentalidad muy, digamos, de castigo, de reclusión de encerrar a los presos. Y fíjese usted que en los estándares internacionales eso debería ser una medida excepcional la privativa de libertad. Debería ser procesado en libertad, pero no, aquí en Venezuela funciona es la mentalidad de las cárceles, de estar encerrados en una prisión. Y creo que los funcionarios de las cárceles, de los centros municipales y estadales no tienen la preparación adecuada, ni las instalaciones, ni las herramientas necesarias desde el punto de vista profesional para atender los casos que les lleguen. Además, como los centros penitenciarios grandes están hacinados, entonces bueno, quédense ahí, quédense ahí. ¿Cuánto tiempo? El tiempo indefinido que sea.

Aparte de eso, que es un tema colateral, pero muy importante, hace que todos los ámbitos, incluso el ámbito también policial, la gente anda rebuscándose la sostenibilidad de la propia vida. Y dentro de eso, pues, ¿qué le puede importar a un funcionario policial que un recluso esté muriéndose ahí de tuberculosis? Más bien lo aíslan para que se termine de morir mientras ellos buscan resolver la vida de otra manera. Es decir, esto no es digamos una justificación, pero esto también añade un problema mayor dentro de la actual crisis hiperinflacionaria y de desatención dentro de las condiciones de vida de los venezolanos.

Entrevistador: Liz Gascón

Fecha de la entrevista: 24/08/2018

Lugar de la entrevista: Instalaciones de la iglesia católica.

Cantidad de audios: 1

Duración de la(s) grabación(es): 18:57

Material relacionado: Condenado a morir de tuberculosis

La atención médica es responsabilidad directa del Estado. O sea, el Estado tiene la obligación de garantizar la salud y la atención en caso de urgencias y en caso de no urgencias de todos los privados de libertad.

Raúl Herrera

Párroco de La Carucieña

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Información adicional

Agresor

Organismo policial

Consecuencias de los hechos

Enfermedades crónicas, Físicas, Salud mental y conductual

Fecha del incidente (si aplica)

2018

Duración

30 min – 1 hora

Naturaleza de la violencia

Física, Privaciones o desatención, Psicológica

Tipo de violencia según agente

Económica, Política, Social

Género

Masculino

Nivel de educación

Superior

Tipo de entrevistado

Especialista, Testigo

Fecha de la entrevista

20180803

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