Jhon Escalona Uranga

Hermano mayor de Yorvi Escalona, el recluso que murió de tuberculosis tras 18 meses de malestares.

Audio completo y transcripción de la entrevista realizada por Liz Gascón

Nombre del entrevistado: Jhon Escalona Uranga

Fecha de nacimiento: No informa

Edad al momento de la entrevista: 29

Género: masculino

Nivel de educación: secundaria

CiudadBarquisimeto

MunicipioIribarren

Estado: Lara

RegiónCentroccidental

¿El entrevistado es víctima directa de algún incidente relatado?:

Fecha o rango de fechas del incidente mencionado en la entrevista: mayo 2018

Temas de derechos humanos relacionados: Vida, Salud/Alimentación

Tipo de violencia (si aplica): social, política, física, psicológica, privaciones o desatencion

Agresor: Organismo policial, sistema judicial y de salud

Consecuencias de los hechos relatados: Salud mental y conductual, Enfermedades crónicas

Transcripción

Mi nombre es Jhon Starly Uranga. Tengo 32 años de edad. Soy hermano de un exprivado de libertad que falleció por tuberculosis. Mi llamado a todas las personas que están escuchando este audio es que yo como hermano mayor del ya fallecido, quisiera primeramente dar un llamado a todas las familias que están pasando por esta situación, que es algo demasiado grave que, exijo de repente al Gobierno nacional, dé parte, de que se tomen las cartas sobre el asunto ya. De forma de que todas las familias que están pasando por esta situación, quisiera que fuera evitado lo que le pasó a mi hermano, porque sé que hay muchos privados de libertad que están en las condiciones en las cuales estuvieron mis hermanos.

Quisiera que se les tomara carta sobre el asunto. ¿De cuál? Quisiera que fueran atendidos medicamente, laboralmente en qué sentido, porque si están en comandancias, quisiera que se les tomara la iniciativa como seres humanos de prestarle atención, primeramente de esa parte.

Me duele mucho decir, bueno, que mi hermano falleció. Pero quisiera que más jóvenes fueran atendidos para que él sufrimiento que yo estoy pasando, que está pasando mi familia, no le pasara a otras familias porque ya ha habido casos, hay familias, fallecidos y sigue aumentando la cifra de muertes. Quisiera que fuera evitada de esa parte.

Como hermano, me siento, como le dije, impotente, al no tener a mi hermano al lado, pero doy gracias a Dios también porque Dios me ha dado aliento. Después de la muerte de mi hermano he visto la vida de otra forma, otra perspectiva más alta. De decir que quisiera ayudar, como le dije, quisiera ser defensor de los derechos humanos.

De verdad, esa es una de las cosas que en las noches cuando me acuesto oro y digo, le pedí al Señor eso, que me diera la oportunidad. ¿Para qué? Para ayudar a muchos jóvenes.

Como dice uno en la palabra pues, todos cometemos errores, todos tenemos pecados. Quisiera llegar algún día a una comandancia y prestar la ayuda al que necesite de mí. Así como la necesitó mi hermano, así como otros privados de libertad se ayudan entre ellos mismos, quisiera ser de repente la voz, la voz de afuera porque la voz de adentro son ellos. La voz de afuera. De decir, coño, sí, los vi. De darle una respuesta concreta a un familiar, si está mal, está bien, porque muchas cosas se ocultan. Detrás de esas paredes muchas cosas se ocultan. De las cuales, maltrato, de las cuales ellos dicen que no hay maltrato. Sí hay maltrato, entiendes. Sí hay muchas cosas. Si de repente hay un privado de libertad que quiere que yo sea la voz de él hacia afuera, conchale dile esto a mi mamá, dile que estoy mal, que estoy enfermo, diles que estoy muriendo, que estoy en agonía. Es duro decirle a una familia, coño, tu hermano está mal, tu hermano tiene esto. Pero quisiera ser de repente la voz de esos jóvenes que están privados de libertad. Quisiera que se me hubiera dado la oportunidad de ser defensor de los derechos humanos, eso es lo que exijo de mi parte, como hermano de Yorvi José, sí.

¿Cómo es el trato de los reclusos en los calabozos policiales?

¿El trato de ellos mismos o de los policías hacia ellos?

De los policías hacia ellos

Mal. Mal porque, o sea, de un policía a una persona privada de libertad es mala. ¿Por qué? Porque para ellos es como decir la parte opuesta de lo bueno. Así hayan cometido el delito que hayan cometido, son malos, siempre.

Te digo la verdad, yo en una oportunidad caí preso en una redada. Normal. Una redada cualquiera. Nunca he caído preso por delitos de droga, de nada. Siempre me he mantenido puro en eso. Y estando en los calabozos, que lo sabe mi mamá, nos desnudaron y nos dieron una pela. Siendo civiles normales. O sea, sin cometer ningún delito nos dieron una pela, a todos. Nos hicieron que nos saltáramos, que saltáramos. Que, o sea, que si cargábamos de repente droga plantada, que de dónde veníamos, que tal cosa, que a quiénes conocíamos, que si conocías malandros, que quiénes eran los malandros en tu cuadra, que en dónde vendían droga. Cosas de las cuales a uno que anda en la calle no le influyen. No, no puedes decirlo. Si tu ves una cosa en la calle, las leyes de la calle son diferentes a las leyes judiciales y así tu hayas visto no puedes decir nada. Entonces ellos, por no decir nada, te golpean, te asfixian. Son cosas que las personas. Hay torturas de funcionarios de que las personas saben cuáles son las torturas y sin embargo así no se pueden mencionar, ¿me entiendes?

Jhon, ¿entonces ustedes como familia quieren alzar la voz para lo que le ocurrió a Yorvi no vuelva a suceder?

No le vuelva a ocurrir a más nadie. Porque el dolor es grande. Es un dolor que no se puede imaginar. O sea, es un dolor, tú me lo preguntas a mí, ¿cómo es el dolor? No hay forma de explicarte. Porque yo a veces, hay veces personas que me paran en la calle y me dicen: “coño, tal cosa”. No, nunca me he podido explicar el dolor.

Porque si tú me preguntas a mi qué quieres tú. Yo quiero a mi hermano, de vuelta. Yo quiero a mi hermano de vuelta. Me dijo una vez un compañero, “pero ¿qué harías tú para que tu hermano estuviera de vuelta?”. Haría hasta lo imposible. Si tú me pides caminar, camino hasta donde tú me pidas. Pero yo sé que es algo, hasta los momentos terrenales, es imposible.

Un hermano cristiano me consoló y me dijo: “¿Tú tienes fe?, ¿tu fuiste cristiano”. Sí. “¿Qué has entendido tú de la palabra?”. Que hay una resurrección y sé que algún día yo voy a ver a mi hermano. En esta tierra no, le dije, pero en la venidera sí, porque la palabra de Dios dice que Él cambiará todo, ¿me entiendes? Sí, quiero ver a mi hermano nuevamente.

Y quisiera evitarle mucho dolor a muchas madres y a muchos hermanos y a muchos familiares que están pasando en este momento por esta situación en la que nosotros estamos pasando. Evitar tantas muertes. Porque no es tanto en el dolor, sino en las muertes. Porque, ¿de mi hermano cuántos más tienen que caer?, ¿cuántos muertos tienen que haber, después de mi hermano, para que se tomen cartas sobre el asunto?

¿Cuál es el último recuerdo que tienes de Yorvi?

¿De mi hermano? La vez cuando se fue, cuando se lo llevaron. Porque él estuvo preso aquí y estuvo con un dolor, aquí en el destacamento número 22 y él supuestamente tenía dolor de muelas. Decía él que tenía dolor de muelas. Entonces mi mamá me dice a mi que suba porque lo iban a sacar. Bueno, me paro yo cerca del destacamento y vi que venía una ambulancia y yo le pregunté al policía que en qué lo iban a sacar a él, que en una ambulancia. Cuando a él lo van sacando, él no sabe a dónde estoy yo, pero siempre nosotros teníamos un silbido, que siempre es un silbido que lo tiene tanto mi mamá como mis hermanos. Y cuando yo lo silbo, él empieza a buscar, como que escuchó y cuando el volteó, yo lo miré. Lo miré y lo saludé. Él me miró así iba, estaba blanquito, blanquito, blanquito. O sea, porque no llevaban mucho sol, ahí no llevan sol. Blanquito. Y me saludó, me hizo, así como que, “ya te vi ya”. Se montó en la ambulancia y se lo llevaron.

Cuando se lo llevaron, yo llegué. Así siempre, o sea, yo siempre he sido muy como hermano mayor, muy culto en eso, o sea, yo lloro, pero lloro solo. Yo nunca me he puesto a llorar así delante de mi familia, ahorita porque conchale, la situación. Pero siempre llegaba y me encerraba. Me arrodillaba y lloraba, me mordía las manos, mordía la almohada. Y le decía: ya lo vi ya, lo vi, que era lo que yo quería.

La última vez cuando hablé con él, como les dije, la última vez cuando hablé con él fue un sábado. Él me llamó. Él llamó a la casa y pidió hablar con todos. O sea, era como el momento de despedirse y me puse a hablar con él. Le dije a él, ¿cómo estás? Pero se le escuchaba la voz muy baja. Entonces mi abuela, como a ella le falta un poquitico de audición, mi abuela decía que no se escuchaba nada. “No, no se escucha nada”. Yo le decía, ¿sié carajo, pero, será que se colgó cuando yo estaba hablando? Le digo: ¿cómo estás? “Bien”. ¿Y cómo te sientes? “Ahí”. Entonces en ese momento había una comida aquí y yo le digo, ¿qué te llevo?, ¿qué te mando? “Mándame arroz dulce”.

Todo siempre pedía, más que todo, era dulce. Me decía, a bueno te voy a mandar esto. Mi abuela me decía: “no le mandes eso, porque él no puede comer eso” y ahí fue donde lo empecé a consolar, o sea, de manera ruda, pues le dije: tú sabes que esto no es fácil. Tú sabes que tienes que darle la cara a la vida, tú sabes que las cosas no se dan, así como a veces uno quiere, pero tienes que luchar por tu vida. ¿Tu entiendes eso? “Sí, yo entiendo eso. Yo lo entiendo”. Yo le dije a él: ¿te vas a dejar ganar? “¿Cómo qué?”. ¿De la muerte? “No, sié carajo, estás loco es”, me dijo. Yo le dije, bueno, pa’ que sepas.

Cuando el domingo mi mamá llega en la mañana, conchale mi mamá dice que mi hermano estaba mal, pero no tan mal. Cuando empieza todo el drama de la mañana, que sí, que hay que sacarlo, que tal cosa, que no lo quieren sacar, que no lo quieren recibir. Incluso yo le dije a mi hermano, el menor, cuando lo llamé por teléfono que estaba en el hospital, yo le dije: mire, yo le voy a decir una cosa, las cosas se hacen por lo bueno o por lo malo. Porque yo siempre he tenido eso, yo soy una persona de carácter muy volátil, del cual, que yo le soy sincero, si a mi me hubiese tocado la oportunidad de estar donde estaba mi hermano y no me lo quieren recibir, le voy a ser sincero mire, le fuera secuestrado a una doctora, sabe, para que me lo hubiesen atendido. ¿Por qué? Porque la impotencia de que ya esté en la puerta del hospital y esté agonizando y no lo quieran dejar entrar, yo sí se lo dije a mi hermano, al menor. Le dije al menor: hay una cosa buena y una cosa mala, sino lo quieren aceptar secuestre a una doctora y lo mete pa’ dentro. Hasta que lo atiendan, listo. Y si eso pasa a mayores, bueno, que pase a mayores. Pero mi hermano no se puede morir a las puertas del hospital.

Cuando mi mamá me llama, mi mamá llama a la casa, que, que mi hermano había fallecido, yo salí. Yo salí de la casa, yo estaba afuera. Y a mí el mundo se me vino abajo. O sea, na’guará sentí impotencia, rabia. Grité, caminé. Incluso hablé con un hermano de un amigo también que él fue muerto en Uribana, pero él fue baleado cuando hubo una vez un cambio en Uribana. Y le dije, el dolor que yo siento, lo sientes tú y con esa persona me desahogué.

Ahorita, como te digo, he sido muy cerrado con ese tema, de mi hermano. He sido muy cerrado con las personas. A veces las personas, cómo te digo, dirán: “conchale, no le pega”. Pero sí. Sí, porque a veces llego en las noches y lloro. Me acuerdo de mi hermano y tal cosa cuando estábamos pequeños, cuando fuimos creciendo. ¿Que no tuvo la misma oportunidad de todas las cosas que yo tuve? Sí. Mi hermano fue una persona que él siempre, él era muy, cómo le digo, muy pegado a las cosas de él. Yo siempre lo corregía. Yo, gracias a Dios mi tía me crio, que es mi mamá y siempre me inculcó muchas cosas buenas, ¿me entiendes? Yo fui selección de Venezuela de karate. Yo viajé para otros países, yo tuve muchas oportunidades de muchas cosas. Y él me decía a mí: “yo quiero hacer esto”, “yo quiero hacer esto”. Pero lastimosamente pues tomó la vida mala. Yo siempre que lo veía en la calle, siempre peleaba con él. Le decía, tal cosa, que a mi no me gusta esto. Incluso una vez vino de la calle, mi mamá dice: “cierren la puerta” y nos agarramos aquí adentro. Pero como yo siempre peleaba más que él porque yo siempre he tenido el conocimiento, mi mamá me decía: “no le pegues así”.

Me dolían las cosas que estaban pasando en la calle, porque tomaba la vida mala. Y le digo, como sinceramente pues, si tuviera la oportunidad de ver a muchos jóvenes ahorita en la calle, les diría que es fuerte, que no es fácil oíste, la vida de la calle porque a veces las personas critican, juzgan. Pero no saben por qué ese muchacho roba, no sabes por qué ese muchacho sale a la calle. He preguntado, porque sí he tenido la oportunidad de consultar con muchos jóvenes, ¿por qué tú sales a la calle?, ¿por qué tú haces esto? “Por necesidad Jhon”, “porque tengo dos muchachos en la casa y una mujer que me piden”. Pero ¿por qué no trabajas? “Porque la situación del país no está buena para trabajar”.

He visto muchas personas, he tenido compañeros, si te puedo contar he tenido muchos compañeros que son asesinos, que se meten en esa vida de matones y he tenido la oportunidad de sentarme, así como te sientas tú, y le he preguntado: “¿qué piensas tú cuando haces eso?”.

O sea, si tú me preguntas a mí, ¿me pondría del lado de un privado de libertad? Sí. No por mi hermano sino porque conozco muchas personas y he conocido muchas historias. De los cuales muchos están muertos, muchos están vivos. Y sí le digo a muchos jóvenes, no es el mejor camino, no es el mejor camino porque no es que he estado en el camino de ellos, sino que he visto el dolor y el sufrimiento, ¿entiendes?, de la familia. Porque, ¿quién sufre más cuando un muchacho sale a la calle? Las madres. ¿Quién sufre más cuando un muchacho está en una fiesta de mal ambiente?, ¿quién más sufre? La madre. Porque la preocupación, está bien, está mal y como está el país ahorita, de qué vale. ¿De qué vale de que de repente yo agarre una mala vida, que Dios me perdone y empiece yo a tomar venganza contra policías?, ¿me van a devolver a mi hermano? No me lo va a devolver, lo que voy a crear es un círculo de violencia. ¿Por qué? Porque le voy a crear un dolor a la madre de ese policía, al hermano de ese policía. ¿Si les tengo rabia? Sí, soy consciente, mucha, mucha, pero demasiado. Que si tuviera uno al lado aquí no le caigo a golpes, ni los grito ni le escupo, pero me levantaría y me iría.

¿Y qué le pides al Estado venezolano?

¿Qué le pido al Estado venezolano? Justicia. Mucha justicia. ¿Por qué la justicia? Porque ellos son los que tienen la autoridad, ellos son los que manejan todo. Quisiera que esto no ocurriera más, que esto parara, que se tomara una carta sobre el asunto. De que de repente a Andrés Eloy llegara una fiscal, llegaran defensores de los derechos humanos, llegaran médicos, personas que estén capacitadas. Quisiera que entraran a Andrés Eloy y se le hiciera a cada privado de libertad exámenes. Y al que esté mal, se le dé la atención adecuada.

Como yo dije la última vez. Se lo dije a un reportero, creo que fue a uno de ustedes, que vale más la vida de un perro en la calle que la vida de un privado de libertad. No, no es justo. Quisiera que de repente un fiscal del Ministerio Público llegara, tomara cartas sobre el asunto. Vamos a ver qué está pasando, ¿por qué tantas muertes en ese sitio?, ¿por qué tantas cosas? Si hay una epidemia, que se pare. Que se pare esa epidemia ahí. Que llegue hasta el sitio y diga, bueno, vamos a llevarnos a dos doctores. Se le toman muestras médicas a cada privado de libertad y se determina quién está enfermo, quién está contagiado y quién no. Y si de repente, si hay una epidemia, se tomen cartas sobre el asunto.

Que cada privado de libertad tenga el derecho de ser atendido medicamente. ¿Para qué? Para que no tome de repente más vuelo, lo que está. Que no crezca más de lo que está creciendo.

Porque, o sea, ¿cuántas muertes van después de mi hermano? Como digo, ¿cuántas muertes tienen que haber después de mi hermano? Muchas. ¿Y no se pueden evitar ahorita? Ya el día de mañana puede morir otro. La otra semana, muere otro. Dentro de 15 días muere otro, dentro de dos meses, muere otro. ¿Hasta cuándo?, ¿cuántas más? Es lo que yo le digo al Gobierno venezolano, ¿cuántas muertes más quieren para que tomen de repente conciencia?

Nosotros no estamos exigiendo que me devuelvan a mi hermano, oyó. Yo lo que yo quiero es que se tomen cartas sobre el asunto y que cada privado de libertad tenga las condiciones. O sea, se le tomen las medidas adecuadas para que puedan evitarse tantas muertes en estos momentos.

Entrevistador: Liz Gascón

Fecha de la entrevista: 24/08/2018

Lugar de la entrevista: En la casa de Ana Milexa Uranga, la tía de Yorvi Escalona.

Cantidad de audios: 1

Duración de la(s) grabación(es): 15:58

Material relacionado: Condenado a morir de tuberculosis

¿Cuántas muertes tienen que haber después de mi hermano? Muchas. ¿Y no se pueden evitar ahorita?  (…) Es lo que yo le digo al Gobierno venezolano, ¿cuántas muertes más quieren para que tomen de repente conciencia?

Jhon Escalona Uranga

Hermano de Yorvi Escalona

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