Ana Milexa Uranga

Tía de Yorvi Escalona, el recluso que murió de tuberculosis tras 18 meses de malestares. Lo crió en su infancia y él la llamaba mamá. Ella junto a la madre biológica del Yorvi, lo cuidó en la celda.

Audio completo y transcripción de la entrevista realizada por Liz Gascón

Nombre del entrevistado: Ana Milexa Uranga

Fecha de nacimiento: No informa

Edad al momento de la entrevista: No informa

Género: femenino

Nivel de educación: Secundaria

CiudadBarquisimeto

MunicipioIribarren

Estado: Lara

RegiónCentroccidental

¿El entrevistado es víctima directa de algún incidente relatado?:

Fecha o rango de fechas del incidente mencionado en la entrevista: abril-mayo 2018

Temas de derechos humanos relacionados: Vida, Salud/Alimentación

Tipo de violencia (si aplica): social, política, física, psicológica, privaciones o desatencion

Agresor: Organismo policial, sistema judicial y de salud

Consecuencias de los hechos relatados: Salud mental y conductual, Enfermedades crónicas

Transcripción

¿Me da su nombre?

Ana Milexa Uranga.

Señora Ana, hoy vamos a entrevistarla sobre la historia de Yorvi, quien falleció el 20 de mayo, en un calabozo de la Policía de Lara, estuvo con tuberculosis durante meses. Vamos a comenzar a grabarla. Cuénteme primero, ¿cómo era Yorvi?, ¿quién era Yorvi?

Yorvi José fue un hombre con mucho optimismo, un hombre que nos podía seguir dando mucho talento, pero lamentándolo mucho fue privado de su libertad, a 11 años, por un delito que él cometió.

Mi hijo allá se contaminó con tuberculosis. Mi hijo me mandaba a decir que lo sacara de ese calabozo. Mi hijo fue muy maltratado, no lo sacaban a los centros asistenciales por no tener una orden judicial. Mi hijo, no le pasaban la comida en la estación de servicio Andrés Eloy Blanco porque él me mandaba las notas donde decía: “mamá, envíame comida”.

Estaban unos agentes de policía que los maltrataban psicológicamente lo llamo así. ¿El por qué? Este, algunas veces no nos recibían la comida porque la comida tenía que ser licuada. La comida, cuando era comida que lo llaman ellos entre paréntesis sabrosa, no pasaba porque los agentes de policía se la comían. Otra cosa, que en la hora de la visita también éramos maltratadas porque si nosotras como personas no llevábamos un uniforme, no nos dejaban pasar.

Nos daban cinco minutos para la visita. ¿Qué nos podían contar nuestros hijos en cinco minutos? Era un beso, un abrazo y chao, porque siempre estaban los agentes de policía en un lado escuchando qué podíamos conversar, qué nos podían decir. Los maltrataban, les pegaban. Según, les metían corriente, porque esos eran los rumores que se llegaban a la parte de afuera. Lo que pasa es que nunca hicimos hincapiés porque los jóvenes eran más maltratados y nosotras como madres no queríamos ver a nuestros hijos maltratados.

Mi hijo se contamina de tuberculosis, en la estación de servicio Andrés Eloy. A él lo trasladan para Los Cerrajones, donde él sí fue, este, tratado bien en Los Cerrajones. De ahí, Los Cerrajones lo cierran para poner un comité del partido del Psuv. A mi hijo lo trasladan hacia la Comandancia General, conocida como La 30. No lo reciben, lo mandan nuevamente para Los Cerrajones, de Los Cerrajones me lo envían otra vez para la estación de servicio policial Andrés Eloy. Los privados de libertad me lo rechazan, por sus problemas de salud.

Me llama un agente de policía y me dice que él me lo recibe en La Carucieña. Nos habilitan un cuarto, donde nosotros atendimos a Yorvi los últimos tres meses, pero qué pasa, a nosotros a las seis de la tarde nos ponían un candado, donde mi hermana y yo atendiamos a Yorvi porque Yorvi ya no se valía de sí mismo. Yorvi nosotros teníamos que darle la comida, bañarlo, limpiarlo, teníamos, este, vestirlo.

Cuando estaba el agente de policía Fréitez, este, él lo esposaba. Yo le decía que cómo iba a esposar a Yorvi José si Yorvi José estaba en un grado terminal. Donde si Yorvi José le daba un ataque de asma, cómo hacía yo para sentarlo si Yorvi José estaba esposado. El policía me decía que no. El policía me decía: “nada, señora. Él lo que está es preso”. Entiendo, es verdad. Mi hijo cometio errores, yo sé que estaba privado de libertad, pero él no merecía que lo trataran así.

Cuando Fréitez llegaba a su empleo, cuando le tocaba la guardia, Yorvi José le daba de todo. Yorvi José me decía: “mamá, llegó Fréitez. Mamá, ¿qué hacemos?”. El señor Fréitez en una oportunidad este tuve que decirle que él a mi tenía que respetarme, yo le decía, usted a mí me respeta porque yo lo respeto a usted. Entonces él me decía: “es que muchos dicen llamarse de religión”. Yo le dije, Dios no es religión, Dios es amor. De ahí en adelante, el señor Fréitez fue como agarrándome cierta mala voluntad, vamos a llamarlo así. El señor la agarró con Yorvi, la agarró conmigo.

Allá en la comisaría nos pedían el agua, nos pedían los bombillos, este, nos pedían que teníamos que estar las 24 horas del día. Ok, está bien, le doy gracias a Dios que al menos yo los últimos meses pude compartir con Yorvi. Un compartir muy triste, porque me tocó una vida dura, donde yo no me podía bañar, donde yo no comía bien, donde yo no dormía bien, porque, este, ellos me decían que Yorvi teníamos que cuidarlo porque Yorvi se nos iba a morir.

Nosotros los sacamos. Yo saqué a Yorvi José el 17 de mayo para los tribunales porque el médico forense me llama y me dice a mí que suba a Yorvi. Yo digo que Yorvi José no camina. Traémelo en una silla de ruedas, no tengo. Traémelo en una camilla, no tengo. El señor me da la oportunidad, le doy la oportunidad de que vea dos pacientes y él baja con el agente de policía y mi persona. (07:02) Cuando él ve a Yorvi José le dice que se levante la franela, para que… Eh, entonces le dijo: “¿Te han hecho examen de VIH?”. Sí. “¿Dónde están los exámenes de él?” Los carga su madre por la sencilla de que él está introduciendo unos papeles para los derechos humanos. Y el doctor me dice a mí que me daba chance hasta el viernes 18 a la una de la tarde porque o sino él mismo se iba a encargar de que Yorvi José fuera a Uribana y no fuera, no se vinier para nuestro hogar.

¿Esto lo dijo el médico forense?

El médico forense. Él me lo dijo así. Ajá, entonces el médico forense en lo que vio a Yorvi. Bueno nos regresamos a la comisaría de La Carucieña, verdad. Yorvi José llegó sin ánimo. Yorvi José lo levantamos, le tuvimos que sacar en peso. Yorvi José no quiso comer. Yorvi José empezó a deshidratarse. Hablamos con la señora Milaidy Gutiérrez, que lo sacáramos para el ambulatorio, pero lamentándolo mucho, hubieron muchas trabas, no conseguíamos un carro.

La señora siempre estuvo a la disposición de ayudarnos, siempre, cien por ciento. Tuvo la disposición de ayudarnos, pero no teníamos un carro. El 20 de…

Él empezó a agravarse el 19 de mayo, en horas de la noche, cuando cae en coma. Yo llego como a las doce del día para irle a llevar su comida y ya yo consigo a mi hijo en estado de shock. Este, en lo que él me ve, me dice: “¡Ay Dios mio, perdóname mamá! Yo le digo, hijo, si Dios te necesita padre, vete. Es muy doloroso, pero bueno, Dios sabe lo que hizo conmigo y lo que hizo con él, porque lo que yo no entendí hoy, mi Señor me lo hizo ver el día de mañana.

Gracias Padre en todo momento, que me das esa gran fortaleza de que Yorvi José, espiritualmente no está conmigo, pero vive en mi corazón.

Yo pido Señor, Dios padre de la gloria, que no haya más madres que sufran, porque es un dolor que lo llevaré hasta el día de mi muerte.

Yo le pido mucho a Dios y a esos agentes de policía, Dios padre de la gloria, que ellos se sientan como que si esos privados de libertad fueran sus hijos porque ninguna madre queremos ver a nuestros hijos en esos lugares. Yo le pido también a Dios por los jueces, Señor Dios padre. Que ese corazón se les ponga blandito, Señor padre de la gloria porque el sufrir de madre es un sufrir que no tiene comparación, padre de la gloria, Señor Jesús. En todo momento Señor, gracias por darme esa gran fortaleza. Gracias por todo aquel que me hizo el bien, gracias Padre por todos esos polilara que se portaron muy bien conmigo y también, Señor, le pido a Dios por el señor Fréitez, para que Dios lo perdone, yo lo perdone de mi corazón, Señor padre de la gloria, para que, Dios quiera, él nunca pase por esto porque es una situación muy difícil.

Yorvi José, si la juez nos ha dado la medida humanitaria para Yorvi José, yo juro que Yorvi José estuviese con vida, porque yo hubiese hecho lo posible y lo imposible para que Yorvi José estuviera hospitalizado… Este, Yorvi José, sus medicamentos, su alimentación porque Yorvi José no tuvo una alimentación buena, porque yo cuando algunas veces yo le llevaba la comida a Yorvi José, me llegaba mala. Por tal sentido que me llegaba mala, porque yo duraba una, dos o tres horas esperando un taxi para llegarme hasta la estación de servicio.

Yo algunas veces llegaba con la comida mala, llegaba con la comida fría, tantas cosas que nos pasaron, ah (11:26). (11:27) Yorvi José nosotros teníamos que llevarle el agua para bañarlo, Yorvi José nosotros teníamos que llevarle el agua para el consumo humano. Fueron muchas cosas que, lamentándolo mucho, ya pasaron pero yo quiero que muchas madres, que, no pasen por esto y que esa comisaría de Andrés Eloy Blanco, sea cerrada. Que la dejen para una iglesia, una iglesia sea católica, sea evangélica, pero que sea cerrada porque esos niños, esos jóvenes, esos adultos, porque Moisés Samuel estaba de 18 años, era prácticamente un niño. Si nosotros lo vemos, es un niño, era un niño, murió de 21 años. ¿Cuánto no podía dar ese joven? Mucho, pero, se les negaron sus derechos humanos. Hay muchos jóvenes ahí en esa comisaría que están contaminados. Dios, padre de la gloria, que le toque el corazón a esa juez, Dios mío, para que esos jóvenes sean trasladados a un centro asistencial, donde ellos puedan recuperar su vida, porque, ¿qué van a hacer con tantos privados de libertad que estén enfermos? No se preocupan por ellos, no se preocupan por llevarlos a un centro asistencial, no se preocupan ni de llevarlos a los tribunales. Entonces, eso es lo que yo le pido al Estado, que se acuerden de que esos jóvenes también son seres humanos. Ellos no son animalitos, porque ellos lucharon por ser seres humanos. ¿Qué cometen errores? Sí que los cometen, pero existe un Dios, que Dios sabe lo que hace y por qué lo hace. Señor, en todo momento te pido, acuérdate de esos jóvenes, de esas madres, Padre, que sufren.

Y si esa comisaría sigue, sigue ahí, van a haber muchas madres sufridas porque hay muchos jóvenes con ese, con esa bacteria.

¿Cuál era el diagnóstico de Yorvi?

El diagnóstico de Yorvi José fue… El 16 de abril del 2018 a él le diagnosticaron tuberculosis.

¿Antes del 16 de abril ya él se sentía mal?

Él se sentía mal porque él nos decía: “Mamá, me duele la cabeza, me duele el estómago y me duelen como los pulmones. Más aún él no sabía definir dónde le dolía. Ahí empezó Yorvi José que se hinchaba. Se le hinchaban los pies, se le hinchaban las manos. Yorvi José fue perdiendo mucha fuerza. Yorvi José ya no caminaba. Yorvi José, yo tenía que cepillarlo porque Yorvi José no tenía fuerza de cepillarse.

¿Y en cuánto tiempo desmejoró?, ¿cuándo entró él a la cárcel, a las comisarías y cuándo empezó a sentirse mal?

Yorvi José entra el 21 de julio del 2016. Yorvi José empieza a enfermarse a partir de que lo llevan a la comisaría, este, Andrés Eloy Blanco a partir de enero, de enero del 2017, donde él empieza con una tos, él empieza que le duele el estómago, que le duele la espalda. Ahí fue donde él empieza, él empieza en enero del 2017.

¿Recibió atención médica cuando empezó a sentirse mal?

No, no porque nosotros le metíamos escritos. Sí nos llegaban los correos, nosotros los introducíamos, pero, qué pasa, nunca había una, un vehículo, no había una moto, porque en el Andrés Eloy Blanco había una moto, pero nos pedían que nosotros teníamos que mandarla a reparar, que teníamos que ponerle los parches a las tripas para que pudiera circular.

¿Por eso Yorvi no fue atendido cuando empezó el malestar?

No, Yorvi José no fue atendido. Yorvi José fue atendido ya en lo último, que ellos ya vieron la gravedad de Yorvi José y lo sacaban al CDI que queda a más de cincuenta metros.

Yorvi José entonces entró el 21 de julio del año de 2016. Muere el 20 de mayo de 2018. El día antes de la muerte de Yorvi, ¿cómo se encontraba él? Me cuenta que se agravó el 19 de mayo. ¿Cómo estaba él y quién lo estaba acompañando en ese momento?

Bueno, Yorvi José empieza a agravarse el 18. En la noche yo me vine. Yo le digo: me voy papá, me voy a descansar, me voy a bañar. Porque, imagínese usted, yo tres días allá sin bañarme. Entonces él me dijo, no, sí mamá, vaya. Y se queda mi hermana, Saida, su propia mamá, quien lo engendró. Ella me dice que él a partir de las siete de la noche él llama por teléfono aquí a la casa y habla con mi mamá, porque él tuvo la hora cero, donde él se mejoró mucho, él habla con su abuela, le dice que la quiere mucho. En la noche, mi hermana dice que él empieza a agravarse. Se agravó porque él era una de las personas que: “siéntame”, “acuéstame”, “voltéame”, “ponme la almohada”, “voltéame”, “siéntame”, voltéame, siéntame. Ese era toda la noche Yorvi José. Ajá, se agrava el 19.

El 20 este a mí se me hacía imposible llegar allá porque no estaba trabajando el transporte por la cuestión de las elecciones. Entonces, yo me voy desde aquí desde Barrio Unión hasta la 50 con 23. Perdón, en la 50 con 18. Ahí una señora que decide darme la cola. Me dice: “señora, para dónde va usted”. Yo voy para La Carucieña. Bueno, la señora me deja en la 60.

Yo me regreso a buscar un taxi, pero en lo que yo me pongo del lado izquierdo, los taxis pasan del lado derecho. Yo pasaba por el lado derecho, los taxis me pasaban por el lado derecho. Entonces, yo decía, me voy a pie. Y yo miraba que era el trayecto de ir para el aeropuerto, que es muy largo. Ahí llega un señor y me dice: “señora, yo la veo angustiada. ¿Para dónde va usted?” Yo le digo: voy para La Carucieña. “Móntese que yo le doy la cola”. El señor me da la cola.

En lo que yo llego, mi hermana me dice: Yorvi José está malo”, “Yorvi está malo”. No, no, vete tranquila, que ese se recupera ya ahorita. Pero yo no lo había visto. En lo que yo lo veo y en lo que él me ve, él me pide la bendición. Llegan unos privados de libertad que están en la iglesia evangélica y me auxilian. Me auxilian. Lo levantan, le dan agua y él dice: “no, no, no, así no”. Y yo lo llamaba y él me miraba con la vista, él me ubicaba con la vista. Ahí le digo yo a Milaydi, Milaydi, Yorvi José yo lo veo azul. Me dijo: “ah bueno, búscate un carro para que lo saquemos hacia el hospital”. Bueno, llega su hermano menor y paga un carro, lo sacamos de la comisaría, al ambulatorio de La Carucieña. En el ambulatorio de La Carucieña a él lo intuban, lo intuban, pero con un Ambu manual, donde nosotros teníamos que darle respiración. Como a las cinco de la tarde nos piden una ambulancia pero que sea UCI. Yo llamo a mis hermanos y ellos están dispuestos a pagar la ambulancia UCI. Pero está la señora Zenaida que ella hizo los trámites y llegó la ambulancia.

Bueno, en lo que llega la ambulancia lo trasladan al hospital. Se va mi hermana Saida, su hermano Jhoan y su hermana Yosmar para el hospital. En el hospital no lo quieren recibir por el estado de salud que él lleva. Lo dejaron como media hora esperando. Bueno, ahí deciden, este, meterlo hacía la sala de emergencias, pero le dicen, el doctor, la doctora le dice a mi hermana que Yorvi José no tiene vida porque ya se le había muerto el cerebro, porque él se murió de una encefalografía severa con paro respiratorio.

La doctora le dice a mi hermana que pueden ser cinco días, cinco meses, cinco años, no se sabe, pero Yorvi José no iba a salir de ese cuadro clínico. Entonces mi hermana decide no darle más respiración artificial porque ya la doctora le había dicho. Pero, a Yorvi José le mandan a hacer unos análisis. Nosotros, a él le sacaron la sangre, le mandaron a hacer sus análisis, más aún nosotros no buscamos los resultados porque Yorvi fallece a las 9:51 minutos de la noche. Ya los exámenes nos los entregarían el 21. Nosotros decidimos no ir a buscar esos exámenes, pero nosotros se los mandamos a hacer, los dejamos cancelados y todo.

Ustedes habían pedido una medida humanitaria desde que él empezó los malestares, mucho tiempo antes…

Sí. Nosotros introducíamos medidas humanitarias, más nunca nos respondieron. Y a Yorvi José le llega la boleta de excarcelación el 21 de mayo, cuando Yorvi José ya había partido terrenalmente.

¿Cómo era la celda donde estaba aislado Yorvi cuando fue diagnosticado con tuberculosis?

Mire. Yorvi José, a nosotros nos dieron un cuarto no apto para un privado de libertad. No apto le digo el por qué. Porque Yorvi José, este, él dormía en una colchoneta, verdad. Yo tenía que dormir con él. Bueno, a nosotros nos pidieron un tobo. Ese tobo, si a mí me daban ganas de orinar, yo tenía que orinar en ese tobo y al otro día, botar. Yorvi José, este, vomitaba en ese tobo y yo al otro día, yo tenía que ir a botarlo. Ajá, Yorvi José, este, cuando le tocaba hacer pupú, yo llegaba y le ponía una bolsa, lo amarraba y lo ponía en un rincón y al otro día yo tenía que salir a botar, cuando era de noche. Cuando era de día, sí estábamos con la puerta abierta, pero no, no. Nos dejaban salir un momento a caminarlo, pero siempre y cuando los agentes de policía nos estuviesen mirando.

¿Yorvi además de la tuberculosis y la escabiosis que también le habían diagnosticado, tenía alguna otra enfermedad?, ¿otra complicación?

Yorvi José, desde pequeño, a él le diagnosticaron que él sufría de diabetes.

¿Y qué le colocaban para tratarle la diabetes?

No porque, este, en ningún momento le pusieron nada porque podía ser controlada al no comer dulce. Pero Yorvi José, últimamente… Yorvi José, él, el 19 de mayo, él nos pidió un pedazo de torta y un refresco colita y nosotras, como sabíamos que Yorvi José no tenía vida porque ya estaba… nosotros se lo dimos. Sí, él se bebió un refresco colita y se comió su, su torta.

Denuncia que Yorvi, a pesar de su condición, lo esposaban

Sí madre. Yorvi José lo esposaban.

¿Dónde lo esposaban?

En el bracito. Ahí había un muro que dice “pare”, entonces llegaba el señor Fréitez, este, buscaba otro privado de libertad, este, llevaba el pare para allá, entonces él lo esposaba de la manito. Y yo le decía que por qué. Me decía: “bueno señora, estos son los régimen”. Pero él era el único porque los demás policías iban por allá y me decían: “señora, señora, ¿cómo amaneció Yorvi?”, se asomaban por una ventana. Yo les decía, no, está mejorcito. O Yorvi José no durmió anoche. Entonces había un polilara que me decía: “señora, si usted ve que Yorvi se agrava, usted nos llama”. Pero el señor Fréitez en ningún momento se pronunció con nosotros de esa manera. Era el único que lo esposaba.

Yorvi cuando ustedes tenían que ir con el a cuidarlo en esa celda aislada, ¿no se valía por sí mismo?

No, Yorvi José no se valía por sí mismo. Yo lo sentaba, yo lo paraba, yo le daba la comida. Él me decía: “mamá cárgame”, yo lo cargaba; “mamá, péiname”, yo lo peinaba; “mamá, abrázame”, yo lo abrazaba; “mamá, abrázame”, yo lo abrazaba; “mamá, hazme un cariño”, “mamá bésame”, yo lo besaba.

¿Cuánto pesaba Yorvi esos últimos meses?

Yorvi José llegó a pesar 40 kilos.

¿Y antes de entrar a la casa cuánto pesaba Yorvi?

Yorvi pesaba 70 kilos. Ahí están las fotos.

¿Cuántos años tenía él cuando murió?

29 años y… enero, febrero, marzo, abril, mayo. 29 años y tres meses.

¿Y él qué soñaba?, ¿qué quería hacer él?

Yorvi José me decía: “mamá, perdóname por todo lo que yo te he hecho. Yo cuando salga de aquí, mamá, yo voy a trabajar”. Decía, sí papá, tú vas a trabajar. Entonces, él me decía: “sí mamá. Tú me compras mango, tú me compras cambur y yo lo voy a vender. Decía, sí papá, yo te lo hago. Él tenía muchas ansías de salir para él ponerse a trabajar. Y eso fue… él me decía, siempre me decía: “mamá cuando digan, señora Ana Milexa, por allá vi a Yorvi vendiendo mango. Yo voy a vender mango, yo voy a gritar durísimo. Yo voy a ser testimonio para muchos”, me decía él. Yo le decía, sí papá, yo tengo fe y esperanza y claridad de que tú vas a salir y tú vas a ser un hombre del bien. “Sí mamá”, me decía y “perdóname’, me decía él. “Perdóname mamá por todo lo que yo te hecho”, todo el tiempo él me pedía perdón.

¿Él soñaba con reinsertarse?

Sí. Él me decía que él se iba a poner a trabajar. Que iba a vender mangos, cambures. Me decía él.

Y él le hacía cartas a usted y a la señora Saida. ¿Qué le escribía en esas cartas?

Tantas cosas. Que no le pasaban la comida, que nos quería mucho, que nos extrañaba, que lo perdonáramos. Todo eso. Y mayormente nos pedía era comida, cosas dulces, que le mandáramos arroz con, con leche, que le mandáramos catalinas, plátano sancochado. La mayoría de las cartas eran así.

¿Y cómo era el comportamiento de Yorvi en los calabozos?, ¿qué decía él?, ¿tenía compañeros, amigos?, ¿cómo la pasaba?

Él me decía, eh, yo le decía: papá. Él me decía, no, mamá, en la prisión se pierde todo”. Yo le preguntaba, papá, tal cosa. “No mamá, en la prisión se pierde todo”. Nunca me daba una respuesta, sino que “en la prisión se muere todo y se pierde todo”. Eso era lo que él me decía.

¿Llegó a pasar situaciones difíciles?

Muy muy difíciles. Y maltratos, por los custodios, por los policías. Ellos fueron muy maltratados.

¿Yorvi llegó a decirle alguna vez qué hecho, algo que haya visto, que haya oído, lo marcó?

Era prohibido. Para todo privado de libertad es prohibido hablar eso. Él sí tuvo la iniciativa de contar, pero nunca… usted sabe que los privados de libertad, ellos tienen que morir callados. Nunca tiene que salir eso a la luz pública.

Y Yorvi cuando estaba ya en sus últimos momentos ¿qué les decía?, ¿quería salvarse, quería seguir viviendo?

Él me decía: “madre, mamá, no me dejes morir. Mamá no me dejes morir. Por el amor de Dios, no me dejes morir”, me decía él. Pero yo le decía, papá, pero ¿qué hago yo? Se me escapa de las manos. Porque si yo, en esos momentos, me han dado la libertad para Yorvi José, yo le juro de que Yorvi José yo le hubiese hecho su tratamiento.

Una vez que se supo que era tuberculosis, ¿qué le dijeron los médicos en el hospital cuando le dieron el tratamiento?

Nosotros fuimos a buscar, porque a nosotros, este, la juez nos pedía un informe médico y en ningún momento, allá en el Luis Gómez López la licenciada me lo quiso facilitar.

¿Por qué no se lo facilitaban?

Porque, eh, un informe médico es como algo privado para ellos. Nunca me lo quiso prestar. Y eso a mi el tribunal me lo pedía. La licenciada nunca me, me, me lo facilitó.

¿Yorvi fue atendido en abril de 2018 en el Hospital Luis Gómez López?

Sí. Ahí fue donde le hicieron el examen de esputo y sale positivo.

¿Qué recomendaciones dieron los especialistas allí cuando se supo que era tuberculosis?

Que tenía que ser aislado. Teníamos que, él tenía que usar tapabocas, nosotras también tapabocas, este, para no ser contaminadas.

¿En algún momento llegaron a recomendar la hospitalización?

Sí.

¿Por qué no se produjo la hospitalización de Yorvi?

Porque la juez nunca nos dio el permiso (29:56). Porque sin juez, los policías puede ser de que ellos en esa oportunidad tuvieran la intención de sacarlo, pero ellos sin una orden judicial no pueden sacar a ningún privado de libertad.

¿Alguna vez llegaron a ver frente a frente a la jueza?

Jamás.

¿Luego de la muerte?

Tampoco. Bueno, según mis sobrinos, que fueron los que llevaron a Yorvi José para el Hospital Central, dicen que allá llegó el juez y el fiscal, más aún yo no los vi porque yo estaba haciendo la mudanza para traerme lo que yo pudiera traerme para acá para el hogar.

En esos meses que usted estuvo junto a Yorvi en la celda, y su hermana también, ¿debían entonces llevar alimentos y agua?

Sí. Teníamos que llevar los alimentos, teníamos que llevar el agua. Todo.

¿Había acceso a agua potable?

No. En La Carucieña no hay agua.

Entrevistador: Liz Gascón

Fecha de la entrevista: 24/08/2018

Lugar de la entrevista: En la casa de Ana Milexa Uranga, la tía de Yorvi Escalona.

Cantidad de audios: 2

Duración de la(s) grabación(es): 31:06; 19:48

Material relacionado: Condenado a morir de tubercosis

Mi hijo allá se contaminó con tuberculosis. Mi hijo me mandaba a decir que lo
sacara de ese calabozo. Mi hijo fue muy maltratado, no lo sacaban a los centros
asistenciales por no tener una orden judicial.

Ana Milexa Uranga

Tía de Yorvi Escalona

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