Amanda Pérez

Hermana de Samuel Moisés Pérez, otro recluso que murió a causa de desnutrición y neumonia a la espera de una medida humanitaria. Compartió celda con Yorvi Escalona. Amanda da testimonio de lo que ocurre en la comandancia policial donde Yorvi Escalona enfermó de tuberculosis.

Audio completo y transcripción de la entrevista realizada por Liz Gascón

Nombre del entrevistado: Amanda Pérez

Fecha de nacimiento: No informa

Edad al momento de la entrevista: 27

Género: femenino

Nivel de educación: No informa

CiudadBarquisimeto

MunicipioIribarren

Estado: Lara

RegiónCentroccidental

¿El entrevistado es víctima directa de algún incidente relatado?:

Fecha o rango de fechas del incidente mencionado en la entrevista: Noviembre 2017-agosto 2018

Temas de derechos humanos relacionados: Vida, Salud/Alimentación

Tipo de violencia (si aplica): social, política, física, psicológica, privaciones o desatencion

Agresor: Organismo policial, Circuito Judicial Penal del estado Lara

Consecuencias de los hechos relatados: Salud mental y conductual, Enfermedades crónicas

Transcripción

Primero te vas a identificar, nos vas a decir u nombre, hoy viernes 24 de agosto. Son las 3:50 de la tarde. ¿Tu nombre?

Eh, Amanda Pérez.

Amanda, tu eres hermana de Samuel Moisés Pérez. ¿Cuándo falleció Samuel Moisés?

Él falleció el día lunes. El 13 de agosto, de este año, a la 1:30 de la tarde.

¿Qué dijeron los médicos?, ¿qué tenía Samuel Moisés?

A él le diagnosticaron que él tenía era neumonía y deshidratación proteínica calórica. Presentaba él porque tenía totalmente los pulmones llenos de líquido y tenía, debí… él tenía que ser hospitalizado inmediatamente para hidra, deee, hidratarle el pulmón porque ya él tenía dificultad para respirar.

¿Dónde estuvo recluido Moisés y cuándo entró a la cárcel?

Él, él, él cayó a los 18 años. Él estuvo el día de, el 18 de octubre. No, el 18 de agosto, perdón, él cayó preso. Estuvo aquí en Barrio Unión, destacamento 22. Ahí duró hasta… él duró ahí seis meses. De ahí lo trasladaron para la Comandancia General conocida como la 30, ahí duró un año y lo, el resto de los cuatro meses fue en la Comisaria de Cabudare, La Mata. De ahí él salió de traslado el 19 de agosto del año 2016, para la Comisaria Andrés Eloy que ahorita actualmente se llama Juan de Villegas I.

¿Cuál era el delito que cometió?

Él, él, él fue, él fue, a él lo sembraron porque él se dirigía era a trabajar y él se fue, fue por la parte de la Circunvalación Norte. Él iba directamente a trabajar con un amigo de él, un compañero de él y a él le sembraron 16 gramos de cocaína.

¿Dónde trabajaba Samuel Moisés?

Él trabajaba con la familia, con nuestros primos, este, comerciantes. Ellos vendían plátanos, piña. Con la producción de frutas que se dieran en el año. Él trabajaba era con familia y con mi padre, que mi padre todavía ejerce ese trabajo.

¿Cuántos hermanos son ustedes?

Por parte de mamá y papá era él y yo. Y aparte, por parte de, fuera del matrimonio de mi mamá y mi papá tenemos cuatro hermanas fuera. Pero de mamá y papá, él y yo, yo y él. Nada más.

¿Y cómo era Moisés?

Moisés niño él era un niño muy alegre, como todo niño. Travieso, este, juguetón, rebelde, pero muy respetuoso. Él fue una persona que él nunca le faltó el respeto a nadie. Por mi casa él… él no fue grosero con nadie, él respetó mucho a las personas de cerca de la casa pues. Más bien cuando él cayó preso la gente quedó impactado, que cómo es posible que él haya caí… si él era una persona muy justa.

¿Y llegó a tener una sentencia Moisés?

No. Él nunca lo… él dejó de visitar a los tribunales desde el día que él lo trasladaron para la Juan de Villegas. Las boletas se perdían, sino que no llegaban.

¿Ustedes como familia tuvieron acceso al expediente?

Sí. Y el expediente decía era eso pues, que él tenía 16 gramos de droga.

¿Nunca tuvo una audiencia, una sentencia para saber cuántos años de cárcel iba a pagar?

No. De hecho a él lo sacaron para Plan Cayapa, dicho por él mismo, que él me dijo que él había asumido hechos. Él me dijo: “no hermana, yo asumí hechos. Yo dije que sí, que eso era mío, que era de mi consumo porque 16 gramos es poquitito”. Él me dice: “16 gramos es como quitarme este pedacito de dedo -me decía él- y yo lo tomé como mi consumo, pero, más no me dijeron si me condenaban, no me condenaban, no me dijeron nada”.

¿Y él luego de Andrés Eloy llegó a estar en otra comisaria de la Policía de Lara?

El día 7 de abril del 2018 a él lo sacaron. Ese fue un día jueves, día de visita. Después de la visita lo sacaron para Los Cerrajones junto con otro compañero de él, pero dejaron fue al compañero, al otro privado de libertad, y a él lo devolvieron otra vez para la Andrés Eloy.

¿Y cuándo comenzó a sentirse mal Samuel Moisés?

Él empezó a sentirse mal. De hecho, él estuvo hospitalizado el año pasado. El 16 de noviembre por neumonía, porque a él le había dado neumonía. En ese tiempo a él lo sacaron porque él también, diagnóstico desde pequeño, asmático. Él, de hecho, los mismos compañeros de celda formaron su tramoya pues, su alboroto para que lo sacaran porque él se tuvo que hacer el que no estaba respirando, que estaba desmayado, para que lo sacaran. Y lo hospitalizaron en el Hospital Central, donde él duró ahí 10 días. Salió el 25 de noviembre dado de alta ya con la neumonía ya que se le había curado porque le corrimos con el tratamiento y todo.

Y empezó a sentirse mal, otra vez, el 15 de febrero que él manda una carta, el 15 de febrero de este año, de 2018, él diciéndose que él, que él ya tenía ya dos días con fiebre, que se sentía desanimado, no tenía hambre, que se veía ojeras. Que le daba miedo, que le daba miedo porque estaba un, un privado de libertad que estaba ahí, un señor, que tenía tuberculosis y él dice que le daba miedo de él también haber contraído esa enfermedad.

¿Él compartía la misma celda con un preso con tuberculosis?

Todos compartían esa misma celda, a donde le dicen población. Esos están ligados, un todos ahí.

¿Sabes con cuántas personas compartía él un mismo pabellón?

Eran 64 privados en libertad.

¿En un mismo pabellón?

En un mismo pabellón. Eso le dicen “la población”.

¿Y qué malestares comenzó a presentar, luego de temer que fuera tuberculosis, Samuel Moisés?

Ajá. Él dijo que tenía fiebre, de hecho, yo le llev… le mandé dos, le mandé pastillas Ibuprofeno, Atamel. Él me dijo que ya se había sentido bien. Me mandó otra carta. Después de eso me mandó otra carta diciéndome: “hermana ya estoy bien, estoy mejor de salud, ya no, no siento malestar”.

Esa carta me decía donde él iba a entrar en una huelga de hambre, haciéndole… pidiendo a derechos humanos para, porque ya el señor ya se había, ya había fallecido y estaban pidiendo a derechos humanos para que se hiciera acto de presencia, para que los sacaran a ellos a un centro de salud, a todos, para revisar. Le hicieran un chequeo médico. Porque a todos les daba miedo de haberse contagiado pues, de esa enfermedad.

¿Y eso fue en qué mes que iban a hacer una huelga de hambre para exigir una valoración médica?

En marzo.

¿Les hicieron la evaluación médica?

No. Tuvieron que levantar la huelga porque, ya prácticamente, ya ellos estaban aguantando demasiado hambre. Ya estaban, modo que él me decía: “hermana estoy mareado, estoy mal, ya no aguanto”. Entonces, eso tuvieron que ellos hablar con los varones, a los que le dicen varones de la iglesia ahí, pa’ que hablaran, entraran ellos mismos en conversación y levantaran la huelga pues.

¿Cuántos días pasaron sin comer?

Dos semanas.

Dos semanas.

Antes y luego de eso, ¿cómo se alimentaba Samuel Moisés?, ¿qué le llevaban ustedes?, ¿cuántas veces podían llevárselo?

Nosotros le llevábamos la comida dos veces al día. Porque allá le dicen almuerzo y en la tarde. Cuando no podíamos, nosotros veíamos que no podíamos ir en la tarde, le hacíamos todo al mediodía y le escribíamos en los envases: “este es para ahorita al mediodía”, “este es para la tarde” y “esto es para que guardes para el transcurso de la noche”.

Porque él si nos pedía que le lleváramos galletas, que le lleváramos panes, que le lleváramos cualquier cosa para ellos aguantar porque ellos dicen que ellos ahí ellos no duermen. Que ellos andan es en, en vela pues, como dicen: “hermana aquí nosotros no dormimos”.

¿Por qué no duermen?

Porque ellos dicen que ellos tienen que tener un ojo abierto y un ojo cerrado.

¿Qué ocurriría si se durmieran?, ¿te llegó a contar?

No. Ellos. Todo eso… ellos todo se lo reservan. Ellos no. Ellos sí, si ellos le hacían algo, ellos se quedaban callados.

¿Y cuando tú le llevabas comida, qué le llevabas además de galletas, panes, qué le servían ustedes a Samuel Moisés?

Bueno, lo que a él le gustaba. Porque él todo más, él nos pedía era: “hermana, traeme carolinas”, que las carolinas son las caraotas. “Hermana tráeme carolinas, traeme con pasta o con arroz”. Pero allá no le aceptaban los granos enteros, sino que había que llevarlos hechos papilla. Licuados. Había que llevarle los granos a ellos licuados.

¿Por qué no aceptaban las sopas o los granos enteros?

Porque ellos decían allá que nosotros podíamos meterle cualquier cosita ahí. Pues, de hecho, cualquier sinvergüenzura. Pensaban ellos pues, que uno podía disfrazar la cosita con, con los granos.

Viven en La Peña y debían entonces estar en cualquier calabozo que estuviera Samuel Moisés para llevarle comida dos veces al día.

Ujum.

¿Cómo hacían con el transporte, para pagar esa comida?

Cuando no teníamos pasaje para irnos nos íbamos a pie. Desde La Peña hasta Juan de Villegas que ahí está la Andrés Eloy.

¿Es un camino largo?

Sí. Es bastante largo. De hecho, cuando salíamos, si íbamos al mediodía, teníamos que salir era a las 9:00. Llegábamos allá a las 11:15, más tardar 11:30. Hora exacta el día de entrega de comida porque le pasaban la comida pa’ dentro de las celdas a las 12:00.

¿Y quiénes de ustedes se turnaban para llevarle la comida?, ¿los padres, tú como hermana?

Mi mamá era mayormente, era la que iba más. Yo casi no iba porque… yo soy muy impulsiva pues. A mi ellos me decían algo, me decían algo de mi, algo feo de mi hermano y yo me alteraba toda. Me ponía este… me agarraba a discutir con ello, este o no me gustaba porque a veces cuando yo les entregaba las cosas de buena fe, me las tiraban, me las batían.

Yo les decía que mi hermano no es ningún perro, no es ningún animal, mi hermano es un ser humano. “¡Ay que es un ser humano, ese lo que es, no se merece estar libre!”.

¿Eran despectivos en el trato con los familiares los funcionarios?

Sí, a vece... Algunos trataban tanto como bien a uno, como otros pésimo.

¿Y los horarios de visita cómo eran cuando ibas a verlo a él?

Era los días jueves. Los días jueves a la 1:00 de la tarde. Ellos decían a la 1:00 pero ellos hacían a uno a veces, durábamos hasta las 2:00 de la tarde. Llevando sol esperando para entrar a visita y nos daban era cinco minutos de hablar con ellos nada más.

¿En esos cinco minutos que podía decirles Samuel Moisés a ustedes?

Bueno que él se sentía bien. Cuando no estaba enfermo él decía que se sentía bien, que dormía mal porque no podía dormí, este, bien y que si le llevábamos comida en las horas de la tarde, que le lleváramos dulces porque eso era lo que ellos pedían. Pedía dulces.

¿Samuel Moisés sufría de alguna otra enfermedad antes de sentirse mal o era un joven sano?

Él desde niño presen… es asmático.

¿Y dependía de algún medicamento a diario?

No. No dependía de ningún medicamento. De hecho, cuando él tenía ocho años a él le diagnosticaron un pequeñito soplo en el corazón. Un pequeño soplo en el corazón, pero mi mamá duró como cuatro meses llevándolo a Ascardio. Le hicieron otra placa del tórax y no, había desaparecido el soplo pues. El doctor dijo que eso el crecimiento se le iba a ir. Pero más lo de él era el asma.

Y dime cuando Yorvi, Samuel Moisés llegó a estar hospitalizado, luego de esa primera hospitalización que se recuperó, volvió a sentirse mal, ¿volvieron a llevarlo a un médico?

No. Porque ahí si uno no llevaba una orden de Fiscalía para ser hospitalizado, no podían sacarlo.

¿Ustedes pidieron la orden a Fiscalía?

Sí.

¿En qué fecha?

Eso fue el 12 de jun… de julio.

¿De este año?

De este año.

¿Fiscalía les respondió?

Me dijeron: “vente dentro de seis días”. Yo fui el día… pasaron los seis días, desde el 12. Fui, me dijeron que eso ya estaba en mano de tribunales. De hecho, yo fui a tribunales por cuanto a mí me dijeron que todavía no se habían pronunciado. Pues que el tribunal todavía no había, se había pronunciado.

¿Y que tenía entonces, luego en julio, Samuel Moisés qué estaba sufriendo?

A él lo sacan el día 9 de junio para el CDI que queda al frente del, del… pal CDI por una gripe que a él le pegó y el doctor le manda a hacer todos los exámenes y eso. Y el doctor me dice que si ya había presentado anteriormente una neumonía le podía venir una recaída, una recaída por la gripe que él tenía.

De hecho, ajá, después el dos, el 10 de julio yo me quedo en el CDI. Amanezco para el día 11 me le hagan una placa, una placa de… donde él saca, donde le hacen la placa es valora… es vista por el doctor y el doctor me dice que sí, que tenía una neumonía, pero ya la tenía avanzada.

Más las condiciones que él estaba. Presentó una deshidratación calórica proteínica.

Una desnutrición, ¿estaba desnutrido?

Ajá. Pero no por… yo sí me hacía la pregunta todo el… yo le pregunté al doctor, ¿doctor, pero por qué si nosotros le llevábamos comida todos los días? Y él me dijo que él no estaba desnutrido por falta de comida, sino que a él le hacían falta eran proteínas y calorías porque él ya estaba perdiendo realmente la masa muscular del cuerpo.

¿Sabes cuánto pesaba tu hermano en esa valoración?

En esa valoración él peso 36 kilos.

¿Y cuánto media?

Él media 1.70. De hecho, él cuando tenía los 18 años que él cayó preso, él pesaba 70 kilos.

¿Luego de esa valoración médica él vuelve a su calabozo?

Ujum.

¿Con cuántos reclusos más vuelve a ese calabozo?

Ahí a donde mismo.

¿En la población?

En la población.

¿Y cómo se encontraba él?, ¿podía valerse por sí mismo?

Sí. Tenía fuerzas. Él caminaba y eso. De hecho, esa, él… dos días de esa valoración médica, él me manda una carta diciéndome que él se iba a morir. Que fuera preparando todo porque él se iba a morir, que él estaba jodio. Realmente yo, me… me puse brava. Me puse brava cuando lo fui, este, lo, lo fui a ver. El día de visita le dije que si es que estaba loco porque él no se iba a morir. Eso fue el 28 de… el 26, de julio, fue la otra visita que yo le hice. Le dije que si es que estaba loco porque él no se iba a morir. Él me dijo: “sí hermana yo me voy a morir, yo estoy jodio, yo sé que yo me voy a morir”, me dice. Yo le dije que a él que no… ya él realmente, pues ya él sabía, él sabía que se iba a morir porque ahí le estaban diciendo que él y que tenía Sida. Que él estaba siendo era consumido por el Sida, cosa que no era…

¿Quién le decía eso?

Él me decía que le decían, pero yo, pa’ mi eran los mismos policías que estaban ahí o los otros reclusos. Uno realmente uno no sabe, pero en varias cartas él me decía que el sentía rechazo. Que tenían mucho rechazo. Tanto como él y su compañero Yorvi. Él me decía: “hermana aquí nos rechazan a nosotros. Aquí tenemos mucho rechazo”.

Cuando él compartía en la celda con Yorvi, ¿se sabía que Yorvi tenía tuberculosis o aún no?

Sí. Mi hermano sí sabía y a mi hermano incluso varias veces los mismos policías le decían que usara tapabocas y él decía que no, que no. Que por qué le iba a tener asco, porque él iba a… que ese era su amigo y él dijo que no, que él no iba a hacer eso.

¿Tu hermano supo cuando murió Yorvi o ellos estaban ya separados?

Sí mi hermano supo cuando Yorvi murió y eso le pegó mucho. Le pegó mucho porque él dice que él, él ayudó mucho a Yorvi ya, prácticamente, casi en lo último. Él me dice: “hermana yo lo cargaba, yo lo llevaba al baño, yo lo ayudaba a duchar”. Realmente él, él ayudó… él fue muy buen amigo ahí.

Y luego tu hermano cuando semanas antes de su muerte te decía que iba a morir porque se sentía mal, ¿que empezó a manifestar luego, empezó a empeorar allí mismo en la celda?

De hecho, a él, a él lo aíslan, lo pasan para una celda que le dicen “La Niegue”. Lo mandan a él solito a él y él me dice ahí: “hermana tráeme una colchoneta”. Ya él, él tenía fuerzas todavía. Podía caminar.

De hecho, el 15 de, de junio a él lo sacan al seguro a hidratarlo. A él lo sacaban a hidratarlo. Después de esas hidrataciones, él agarraba como ánimo, vida, porque lo hidrataban y eso. Pero hubo un momento que él… hasta el día 6 de agosto, de, de agosto, a él le sacan para el médico forense y él me dice a mí, después que lo llevan al forense, en la tarde, cuando yo le voy a llevar comida, ya me permitían entrar, compartir con él en la celda, él me dice: “hermana me hicieron subir hasta el octavo piso. Naʼguará y tenía los pies demasiado hinchaos”. Y él me dice y él: “¿tú sabes lo que me dijo el forense? Que ya me quedaban dos semanas de vida. Viste yo te dije que yo me iba a morí”, me dijo eso él a mí. De hecho, cuando él me dijo eso yo, me puse mal pero no quise, pues, que él notara que yo me había puesto mal, porque entonces si yo hacía eso lo iba a pone a él mal.

Pero él me decía: “no hermana, tranquila que yo tengo fe en Dios, que yo sé que Dios me va a… pudo”, él me decía: “pudo Dios saca a Lázaro de la tumba y no me va a pode levantá a mí”. Y yo le decía, bueno tenga fe. En esa parte él mantuvo mucha fe. Él murió todavía teniendo fe.

¿Dónde murió Samuel, dónde estaba cuando murió?

A él lo sacamos el lunes 13 a las 9:00 de la mañana para el Luis Gómez López. Allá no pudo ser atendido porque estaban en paro porque no tenían agua. Me dieron una orden médica con urgencia para el Hospital Central, donde él llegó ya prácticamente entrando en agonía porque ya él se iba quejando, ya le dolía el cuerpo, todo. Y él entró en paro, que no dio tiempo de, de, como ponerle las máquinas de oxígeno, nada. Él murió entre los brazos míos y los brazos de mi papá.

¿Tuvo algu…, dijo, algunas palabras antes de morir o entró en paro y…?

De hecho, él iba hablando conmigo en el carro muy bien, que eso es lo que yo no entiendo porque él iba muy bien, él iba bien. Yo a él le noté unos morados en el cuerpo porque, eso sí, cada vez que yo entraba paʼ visita, cuando iba paʼ visita, yo a él lo revisaba. Él me decía: “no, no me estés tocando, mirá que me están viendo”.

Pero cuando esa, cuando yo lo llevaba, yo lo llevaba en mis piernas como un bebé y yo le levanto la camisa y le veo unos morados por los lados de las costillas, por los lados del cuello y le pregunté hermano, háblame claro, le dije “¿a ti te pegaron, te golpearon? Decime si fueron los mismos policías o los que te pusieron ahí paʼ que te ayudaran”, porque a él le pasaron dos muchachos más, dos varoncitos de la iglesia de ahí mismo de la celda paʼ que lo ayudaran. Y él llegaba, me decía y me miraba: “yo te voy a hablá claro. Los, varones no fueron”. Yo le dije, pero entonces quiénes fueron pues. Sus miradas todas eran para el policía que iba acompañándonos a nosotros pues, como realmente él diciendo que fue maltratado por ellos, pues, antes de morir. Porque yo un día, dos días antes de su muerte yo lo atendí y él estaba bien, él estaba bien. De hecho, el recuperó muchas fuerzas. Estaba bien. Yo lo dejé bien. El día domingo también lo fui a ve, lo dejé bien.

Yo pasaba toda la mañana y tarde con él y ya cayendo la nochecita me iba para mi casa.

¿Pasaba esa mañana, tarde y noche en la celda donde estaba aislado?

Ajá. Toda la mañana y tarde con él y con los compañeros con quienes él estaba ahí también.

¿Cómo era esa celda?

O sea, medía un metro de ancho y tres de largo. Tenia un, un, hoyito que era ahí donde ellos hacían sus necesidades y un tubito donde brotaba, de la pared brotaba… era un tubito chiquitico donde brotaba el agua paʼ ellos ducharse. De ahí yo con… de ahí, paʼ yo duchar a mi hermano tenía que llenar los potecitos de refresco, meterlos en el tubito y llenarlos y, pues, irlo duchando. Pimpinita por pimpinita, paʼ poderlo duchar.

¿Él tenía fuerzas para ducharse solo?

Ya no tenía fuerzas. Ya él había perdido las fuerzas para ducharse. Para ducharse, para limpiarse, ya él había perdido. Él perdió, el se perdió todo el ánimo desde el día que el forense le dijo que le quedaban dos semanas de vida.

Allí comenzó su agonía…

Ujum

¿Cuántas horas podías pasar tu con él en la celda?

Yo estaba con el prácticamente todo el día. Más no me permitían que me quedara con él. No dejaban que me quedara con él.

¿Y allí ustedes le llevaron una colchoneta?

Sí, nosotros le llevamos su colchoneta, sus cobijas. Todos los días nos llevábamos, le dejábamos sábanas limpias y yo me llevaba las sucias paʼ lavárselas porque él tenía que mantener. Le limpiaba, le mantenía eso aseado porque en las condiciones que el ya estaba tenia que tener todo aseado.

¿Y tú te mantenías en contacto con los varones que estaban allí en la celda junto a él?

Sí.

¿Qué te decían ellos?

Que cuando yo me iba ellos eran los que cuidaban a mi hermano parte de la noche, cuando él les decía que ya estaba cansado de dormir de lado, que lo acomodaran, que lo sentaran, que quería ir al baño. De hecho, él ya, él había llegado ya al extremo ya que él se ensuciaba. Ya no sos… no podía ya… de hecho a ellos mismos yo les llevé pañales. Ellos me les cambiaban los pañales, me lo limpiaban.

Todas las mañanas cuando yo llegaba ellos me decían: “ahí te dejamos a tu hermano limpiecito”. De hecho, mi hermano él se alegraba mucho cuando yo llegaba. Él se alegraba demasiado cuando yo iba.

¿Tu hermano llegó a recibir diagnostico de tuberculosis o no le hicieron esa prueba?

No. A él le habían hecho esa prueba y a él le salió negativa. Él lo que presentaba era la neumonía que ya la tenía demasiado avanzada. Ya tenia ya totalmente ya los pulmones tapaítos. Tenía un poquitito libre por allá donde él podía medio respirar.

¿Y la medida humanitaria?

Nunca llegó. Y eso que se metió escritos pidiendo la medida humanitaria.

¿Cuántas veces llegaron a solicitar esta medida ustedes?

Tres veces.

¿Recuerdas las fechas?

De la última. De la ultima que fue el día 9 de agosto.

¿Y tampoco procedió?

Tampoco. De hecho, ya el forense sabiendo que a mi hermano le quedaban dos me… dos semanas de vida, él no dio. Es decir, él dio a llevar el informe hacia la juez, pero la juez no quiso proceder.

¿Qué alegó la juez en ese momento?

Pues la juez no pronunció. No se pronunció. Que la juez del caso de él era Eliza… Elizabeth Mendoza de juicio número dos.

¿Qué decían tus padres?

Mis padres estaban, se sentían mal, pues, impotentes, con rabia. Mi mamá ya ella no hallaba dónde dirigirse. Ella iba al Ministerio Público, se iba a Fiscalía. De hecho, ella llegó a ir hasta un centro que le dicen “Maita” a solicitar un cupo paʼ que lo trasladaran paʼ Uribana porque a ella le decían que allá en Uribana sí habían doctor. Todo lo que a ella le decían, ella se movilizaba para la mejoría de mi hermano, pero, pero, todo, nada… no daban respuesta de nada.

¿Y qué decía tú mamá?, ¿qué te decía a ti?

Que ella quería tener a su hijo en su casa. Que lo quería ver libre. Que é, que él lo que ya cometió ya lo pagó.

¿Y tú papá?

Mi papá, bueno, él, él casi no compartía con nosotros por motivo de su trabajo porque él viajaba demasiado. Pero él cuando tenía la oportunidad de irlo a visitar lo iba a visitar y, de hecho, mi hermano siempre le decía: “no papa, cuando yo salga de aquí voy a ser un buen ciudadano, voy a ponerme a trabajá bien, voy a ayudar a mi hermana, voy a ayudarla con los niños. Yo voy a ser el papá de esos niños”. El sueño de él era eso, pues. Salir de ahí, ponerse a trabajar, ayudar a mi mamá porque mi mamá está bastante mayor. Lo de él era eso pues, salir y ayudarnos a nosotros pues.

¿Cuántos años tiene tu mama?

Mi mamá tiene 66 años.

¿Ella también llegó a cuidarlo en la celda?

No.

Solo tú…

Solamente yo.

Tú tienes tres hijos. ¿Como hacías para compaginar cuidar a tus tres hijos, ir para que tu hermano?, ¿qué hacían ustedes como familia?

Los niños, mi mamá se quedaba con los niños. De hecho, naʼguará, mi hermano cuando empezó a enfermarse, por esa parte, yo descuide mucho a mis niños, porque ya tenia que tenerle una atención a mi hermano y mi mamá era la que pasaba más tiempo con ellos mientras yo estaba con mi hermano. Ella era que me los cuidaba. Todavía pues me los cuida.

Tu hermano en todo este tiempo, ¿fueron seis años de reclusión que tuvo tu hermano o cuántos años?

Cuatro años.

¿En estos cuatro años en cuántas comisarías diferentes estuvo?

En tres. En la de Barrio Unión que es, este, el centro policial Destacamento 22, la 30, La Mata y Juan de Villegas.

Y en Juan de Villegas fue donde pasó…

Donde él empezó a enfermarse.

¿Cómo es esa comisaría de Juan de Villegas?, ¿hay muchos reclusos?

Si. De hecho, ahí habían, habían setenta y, setenta y seis, pero trasladaron, quedaron una totalidad de 64. Realmente en este momento no sé cuántos quedaran porque desde que mi hermano falleció yo no he ido más para allá.

Cuando tu hermano estaba en esa área llamada “la población”, ¿sus compañeros sabían y conocían de su condición de salud?

Sí. De hecho, él, él, yo le preguntaba y él me decía: “no hermana, ellos me tratan bien, ellos no son malos conmigo y eso”. Pero, por una parte, yo digo que él me lo decía era como para él, para no dar la… para no hacerme sentir mal porque yo recibí una carta hecha por otro compañero de él, donde me decía este, que estaba enfermo, que me comunicara con la mamá, me comunicara con la familia de él. Que a él, que tanto como a él y a mi hermano los rechazaban a ellos ahí. Pero yo le decía a mi hermano que a lo mejor a él lo rechazaban, como él aceptó a Cristo, él salió a ser un varón de ahí. A lo mejor el rechazo era por eso, pues, porque como no estaba ya como, como, los demás. No, es que él decidió apartarse de todo, a lo mejor ese era el rechazo que él veía que sentían hacía él.

¿En esa población tu hermano tenía colchoneta también?

No. A él no le permitían tener colchoneta, a ninguno de ahí les permiten tener colchonetas.

¿Sabes si ahí hay camas, sillas, o dónde van, dónde están ellos en ese sitio de reclusión?

Ellos duermen en unas hamacas que ellos mismos elaboran con sábanas. Las guindan y los que no tienen sábana ni nada duermen en el suelo. Por eso es que se enferman, porque duermen en el sueldo y eso es una celda donde le entra humedad.

¿Y en la última celda donde estuvo tu hermano aislado en qué condiciones se encontraba?

Esa, este… ninguna celda no es apto para un privado de libertad ya cuando está enfermo, pero esa sí, sí estaba limpiecita, le entraba aire porque estaba del lado de afuera. Esa sí estaba, se mantenía limpia, tenia el piso. Pues sí estaba apta, pues, para una condición de un enfermo que estuviera empezando una enfermedad, pues. Pero ya, una persona ya así como estaba ya mi hermano, prácticamente desahuciada, lo apto de él era estar, estar hospitalizado.

¿Tu hermano era o no era esposado?

No. Ya a lo último a él ya no lo esposaban. Cuando lo sacaban pal CDI a hidratarlo lo llevaban así porque lo trasladaban en silla de ruedas, sino otro que lo sacaba cargado, pero siempre custodiado por dos policías.

¿Tuvo maltrato de la policía tu hermano entonces en ese tiempo?

Si. Bastante. Esa es una, una de las peores comisarías que hay, dicha por los otros familiares de, de los privados de libertad que han estado ahí y han salido de ahí trasladados para otros lados, ellos dicen... De hecho, yo tuve contacto con uno que salió en libertad y me dijo que cuando ellos cayeron ahí les decían: “bienvenidos al infierno”. Los mismos policías le decían eso a ellos, “bienvenidos al infierno”.

¿Y tu hermano nunca pudo contarte todo lo que pasaba allí adentro?

No. Porque para ellos es algo que ellos tienen que callar. Morir callados.

¿En las cartas que más te escribía?

Bueno que nos quería mucho, que nos extrañaba, que quería mucho a mi papá. Nos pedía mucho perdón porque el pedía mucho perdón, que lo perdonaran por portase mal, que lo perdonaran porque cuando el me gritaba, cuando le pegaba a mi hijo que… él pedía mucho perdón y aparte que le mandaran dulce, cosas sabrosas. Ellos siempre ellos le decían un deleite. “Mandame un deleite bueno, un deleite sabroso”.

¿Cómo hacía para enviarte las cartas?, ¿dónde conseguía los papelitos, cómo te las mandaba?, ¿tenían permitido, autorizado, intercambiarse cartas?

No, ahí de hecho si veían un papel o una carta escrita ellos, los mismos se lo sacaban o se la botaban. Ellos para poderse com… para poder hacernos las cartas ellos tenían que envolver bien las cartas en las mismas bolsas. Arrancaban un pedacito de bolsa y las enrollaban bien enrollada y hacían como si fuera una bolsa empuñada y ahí ellos nos escribían. Nos mandaban las cartas. Cualquier papelito que encontraran. Cuando llegaban los de las iglesias cristianas les dejaban los acros, los papelitos de mensajes. Ahí ellos nos escribían. Rompían, arrancaban, las hojas de las biblias que le daban los hermanos de la iglesia, ellos pedían perdón a Dios porque iban a deshojar las biblias. Pero paʼ ellos poderse comunicar con los familiares escribían en las hojas de las biblias.

¿Iban entonces deshojando una biblia para poder comunicarse con ustedes?

Ujum.

Después de tu experiencia y de lo que vivió tu familia, ¿cómo puedes describir tú el trato del Estado a la población reclusa?

Que estén más pendientes. Que estén mas pendientes de ellos porque ellos son igualitos que nosotros, son seres humanos. Dios no tuvo elección al momento de criar… de, de, de ellos hacernos pues. Él en ningún momento dijo: “tú porque vas a hacer esto, mantente de este lado”. No. Él a todos nos hizo por igual. Somos personas como… todos cometemos errores, pero el único que no puede juzgar es Dios. Dios es el que nos puede juzgar. él es el único juez, porque yo no puedo, yo no puedo juzgar al otro porque si yo también llevo pecado, ¿por qué voy a mirarle el pecado al otro?

¿Y qué le pides tú al Estado venezolano luego de perder a tu hermano?

Que naʼguará, que fue una parte injusta por parte de ellos. Una parte injusta por parte de ellos porque sabiendo que nada más mi hermano no estaba en esas condiciones de salud, sino otros más que estuvieron también en esas condiciones de salud y ya en estos momentos no están, también fallecieron. Que fue una parte injusta de ellos por no haber prestado las ayudas necesarias que nosotros las estábamos pidiendo, pues. Fue una parte injusta de ellos.

Cuando él murió, ¿quién corrió con los gastos funerarios?

Mi tía. Una tía de nosotros.

¿Dónde lo enterraron?

En el Cementerio Municipal

¿Han visitado la tumba luego del entierro?

No. Vamos el domingo.

Ha sido muy reciente, ¿cierto?

Si eso ya hacen 12 días.

Luego de esto qué viene para ustedes. ¿Van a exigir justicia?, ¿van a hacer la denuncia?

Sí. Yo, de hecho, mi mamá, mi mamá es cristiana y ella, ella pide justicia. Ella pide justicia a Dios y sí, primeramente, la justicia divina porque Dios es justicia. Que mejor justicia que la de Él. Pero por mí, este, primeramente, la justicia de Él. Y yo, como hermana de mi hermano, porque yo sí lo había dicho. Yo se los dije a ellos: “a mi hermano le llega a pasar algo aquí, yo no voy a hacer como los otros familiares de los dos primeros que murieron aquí que no hicieron nada. Yo si no voy a tener manos atadas para nada.

¿Viste a dos personas morir antes de tu hermano en el mismo centro penitenciario?

Sí.

¿Conociste las razones de la muerte, por qué murieron?

Ujum. El primero se llamaba Eloy. Un señor Eloy, le decían Juancho. Él murió también de tuberculosis, de un señor mayor, era un señor que no podía estar ahí. Sin embargo, por su enfermedad, era maltratado también. Lo maltrataban y el otro se llamaba, pues por los apellidos es que yo los conozco. El otro era Snof Zabala, un muchacho también, de 29 anos

¿Que tenía él?

Tuberculosis también y desnutrición.

¿Fueron trasladados a un hospital?

No. A Zabala, a él lo sacaron fue para el CDI. A él lo hidrataron, ya él estaba pasando sus días de agonía. De hecho, él murió el tres y ese día tres a él lo pasaron en la celda donde estaba mi hermano y mi hermano lo jallereó. 10 días antes de que mi hermano, mi hermano fue que él lo asistió junto con los otros dos muchachos. Todavía mi hermano tenía fuerzas

¿Han tenido contacto con los familiares de estos dos reclusos que murieron antes?

No, de ellos las, las, las ultimas veces que nosotros los vimos fueron los días que los llamaron paʼ cuando les dijeron que ellos habían fallecido. Fueron los únicos, el único día que se vieron. De ahí no se supo más nada de ellos.

Luego de la muerte de tu hermano, cómo son tus días, ha sido muy reciente, sigues en el duelo. ¿Cómo la estas pasando?

Sí, naʼguará. Eso es mal porque, cada momento, como yo fui la que viví más los últimos días con él, eso, al yo acostarme, cerrar los dos ojos, me acuerdo de las últimas palabras del cuando él me decía: “hermana, tengo hambre, me duele el cuerpo”. Esas son las últimas palabras de él que yo me acuerde. Y lo, y no sé hasta cuando las iré… yo digo que hasta que Dios decida también llevarme las iré a recordar y Dios que me ha dado, me ha dado fortaleza pues.

Claro hay un momento en que yo cuando me encuentro sola en mi casa, yo, me desahogo porque no está mi mamá. Pero cuando está mi mamá, yo tengo que tener las fuerzas para no hacerla sentir mal a ella.

¿Tus hijos eran pegados con su tío?

Sí. Siempre cuando había visitas de niños yo los llevaba.

¿Y qué dicen ahora?

Que ya su tío no está, que quién le va a hacer regalos, pulseras. Mi niña quería mucho los cintillos de él. Y mi hermano le hacía a mi niña cintillos y a mi hijo varón le hizo unos carros, bolsitos de lado, pulseras. De hecho, aquí cargo dos. Yo tengo muchas cosas de él, que él me dejo. Es difícil, pero, eso uno nunca lo olvida, pero, es fuerte.

Aparte de esos amargos recuerdos que tienes de tu hermano que te escribía que tenia hambre y tenia malestar, ¿con qué quisieras quedarte?, ¿qué quisieras recordar de tu hermano?

Las cosas bonitas de él. Que nosotros comparti… que yo compartí con él cuando lo iba a visitar que él estaba bien y los recuerdos en casa. Con él. Porque nosotros hasta dormíamos juntos, así ya viejos los dos. Dormíamos juntos, con mis hijos.

¿Tú eres mayor o menor que él?

Yo soy la mayor.

¿Cuántos años tienes?

27.

Entrevistador: Liz Gascón

Fecha de la entrevista: 24/08/2018

Lugar de la entrevista: En la casa de Ana Milexa Uranga, la tía de Yorvi Escalona.

Cantidad de audios: 1

Duración de la(s) grabación(es): 41:13

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Uno realmente uno no sabe, pero en varias cartas él me decía que él sentía rechazo. Que tenían mucho rechazo. Tanto como él y su compañero Yorvi. Él me decía: “Hermana, aquí nos rechazan a nosotros. Aquí tenemos mucho rechazo”.

Amanda Pérez

Hermana de recluso

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